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“El mayor problema de nuestra sociedad es que no se escucha a la gente”

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“El mayor problema de nuestra sociedad es que no se escucha a la gente”, ha dicho el mediático Padre Ángel -uno sabe que ‘ha llegado’ cuando no necesita apellidos- en el curso de la conferencia ‘Constructores de Justicia y Paz’, que organiza el CEU en el marco del católicos y vida pública.

Sean comprensivos conmigo, si me pierdo y me confundo sobre cuál es el mayor problema al que nos enfrentamos en nuestra sociedad según el clero católico, porque apenas hace una semana el Cardenal Reinhard Marx nos informó de que el mayor problema que se le planteaba a Europa es el Cambio Climático.

No sé, he leído efectos tan milagrosos -para mal- de este legendario fenómeno que no me extrañaría que hubiera alguna relación entre la alteración del clima y el que cada vez escuchemos menos a la gente.

El Padre Ángel, como saben, es un sacerdote católico, famoso por sus iniciativas de caridad y por ser espectacularmente poco rígido en su comprensión de la doctrina, y el CEU es una univesidad católica, y la conferencia es, asimismo, sobre la labor de la Iglesia católica. Quizá por todo eso me haya sorprendido un tanto no encontrar en la nota de prensa sobre el evento, no excesivamente breve, referencia alguna a Cristo, que es de lo que se supone que va todo esto, y solo una a Dios, si bien en un sintagma estereotipado: la palabra de Dios.

Uno se aclara mejor cuando lee la curiosa definición que en la misma jornada da Dolores García Pi, presidenta del foro de laicos, de la Iglesia: una “formación diversa cuyo objetivo es responsabilizarse de la serenidad diaria”.

Narraba la novelista católica norteamericana Flannery O’Connor una velada de intelectuales en la que participó, sintiéndose el ‘perro verde’ de la reunión. En un momento dado, y casi como concesión a O’Connor, uno de los participantes recordó cuando comulgaba en su infancia y cómo ya de adulto valoraba la experiencia porque entendía “el símbolo” que representaba la Eucaristía. O’Connor, que apenas había abierto la boca en toda la reunión, exclamó: “Oh, bueno, si es solo un símbolo, al infierno con él”.

He recordado la anécdota porque cada vez me siento más identificado con la novelista cuando leo declaraciones así de los modernos teólogos, prelados y laicos. Porque, en lo que a mí respecta, si la Iglesia es “una formación diversa cuyo objetivo es responsabilizarse de la serenidad diaria”, al infierno con la Iglesia.

Y si el mayor problema de nuestra sociedad es que no se escucha a la gente, la verdad, no necesito para eso curas, obispos o teólogos; no necesito ritos, ni marcar la X en la casilla del IRPF, ni templos ni catequesis.

La Iglesia es redundante, sobra, si se trata de una organización que va de la mano del mundo, que repite los mantras progresistas nacidos de ideologías que han medrado en oposición a la Iglesia, si sus mensajes vienen a decir lo mismo que un editorial del New York Times. Una Iglesia que, sin hacerlo exactamente así de explícito, viene a decirnos una y otra vez que ella se ha estado equivocando durante siglos mientras el mundo acertaba, la verdad, no me sirve para nada.

Sé que en el último día se me juzgará porque “tuvo hambre y le di de comer, tuvo sed y le di de beber” y todas las obras de misericordia, no es esa mi dificultad. Mi problema es muy sencillo, y tuve ocasión de expresarlo en una conversación con un amigo que, comprensiblemente impacientado, quería dar de lado las “disquisiciones teológicas” para centrarse en la caridad inmediata. “¿De qué le vale toda esa teología a los pobres de las favelas de Río?”.

Y, bueno, mi pregunta es por qué, sin la menor referencia a ‘teologías’, deberían importarme los pobres de las favelas. Sí, sé que hay muchas y excelentes organizaciones y maravillosos voluntarios que, sin motivación religiosa alguna, se ocupan de ellos. Pero, si de eso va todo, ¿para qué se necesita la Iglesia? ¿Por qué el Padre Ángel no es, sencillamente, don Ángel?

11 comentarios en ““El mayor problema de nuestra sociedad es que no se escucha a la gente”
  1. Eso de escuchar a la gente, ¿ no es la cantinela de Podemos, el partido anticristiano y abortista? ¿Por qué no se va de la Iglesia este hombre?¿Por qué no lo echa la Iglesia? ¿ es debido a que es de extrema izquierda ?

  2. La misericorditis aguda va infectando todas las instituciones eclesiales, no sólo la ACNP y el CEU, también Opus Dei, Comunión y Liberación, Camino Neocatecumenal, etc etc, porque nos hemos olvidado de la segunda parte del Omnes cum Petro, que es ad Jesum per Mariam, no al infierno. ¡ Señor sálvanos !

  3. ¿Quién no escucha a quien?. especifique, porque yo tengo amigos y nos escuchamos mutuamente, y de las relaciones en el trabajo, es la base de la amistad y de las relaciones interpersonales. Más bien digan que los sacerdotes se han convertido en estrellas mediáticas han abandonado las iglesias, y por supuesto el confesonario donde se escuchaba a la gente privadamente, unas veces la gente se confesaría y otras simplemente daría rienda suelta a sus inquietudes. Ustedes para ir a la tele corren que se las pelan y lo mismo par acudir a los eventos, pero en la iglesia fui llegúe y marché. (no lo digo por los pacientes sacerdotes)

  4. La verdad es que estoy muy conforme con lo que piden varios comentaristas a Infovaticana: no merece la pena incluir noticias de este señor. Degradan el nivel de este periódico digital.

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