‘¿Yo escucho la Palabra de Dios? ¿Y la dejo entrar?’

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Esta es la pregunta que ha planteado el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en la que también ha advertido: «Los necios no saben escuchar. Y esta sordera los conduce a esta corrupción.»

(Radio Vaticano). No caer en la necedad que consiste en la incapacidad de escuchar la Palabra de Dios y conduce a la corrupción. Lo pidió el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el tercer martes de octubre. El Santo Padre recordó que Jesús lloró con nostalgia por el pueblo amado que se alejó por necedad, prefiriendo las apariencias, los ídolos o las ideologías.

La reflexión del Pontífice comenzó a partir de la palabra “necios”, que aparece dos veces en la Liturgia del día. En efecto, Jesús la dice a los fariseos (Lc 11, 37-41); mientras San Pablo cuando se refiere a los paganos (Rm 1, 16-25). Pero el Apóstol de los Gentiles también a los Gálatas les había dicho “necios” porque se habían dejado engañar por las “nuevas ideas”. Y esta palabra “más que una condena, es una recomendación” – explicó el Papa – porque hace ver el camino de la necedad que conduce a la corrupción. “Estos tres grupos de necios son corruptos”, dijo también Francisco.

A los Doctores de la Ley, Jesús les había dicho que se parecían a sepulcros blanqueados: se volvían corruptos porque se preocupaban por hacer que “la parte externa de las cosas” apareciera bella, pero no les interesaba lo que había adentro, donde estaba la corrupción. Por lo tanto, estaban “corruptos por la vanidad, por el aparecer, por la belleza exterior, por la justicia exterior”. Los paganos, en cambio, tienen la corrupción de la idolatría: se volvieron corruptos porque confundieron la gloria de Dios – que  habrían podido conocer a través de la razón  – con los ídolos. A la vez que destacó que también hoy hay idolatrías, como el consumismo o como buscar “un dios cómodo”.

En fin, también aludió a aquellos cristianos que se han dejado corromper por las ideologías, es decir, que han dejado de ser cristianos para ser “ideólogos del cristianismo”. Estos tres grupos, a causa de la necedad –  dijo el Papa –  “terminan en la corrupción”. Además, Francisco, explicó en qué consiste esta necedad:

“La necedad es un no escuchar. Literalmente se puede decir un ‘necio’, ‘no sé’, no escuchar. La incapacidad de escuchar la Palabra: cuando la Palabra no entra, no la dejo entrar porque no la escucho. El necio no escucha. Él cree que escucha, pero no escucha. Hace la suya, siempre. Y por esto la Palabra de Dios no puede entrar en el corazón, y no hay lugar para el amor. Y si entra, entra destilada, transformada por mi concepción de la realidad. Los necios no saben escuchar. Y esta sordera los conduce a esta corrupción. No entra la Palabra de Dios, no hay lugar para el amor y, al final, no hay lugar para la libertad”.

Y añadió que se vuelven esclavos porque confunden “la verdad de Dios con la mentira” y adoran a las criaturas en lugar de al Creador:

“No son libres, y no escuchar, esta sordera no deja lugar al amor y ni siquiera a la libertad: nos conduce siempre a una esclavitud. ¿Yo escucho la Palabra de Dios? ¿Y la dejo entrar? Esta Palabra, que hemos oído cantando el Aleluya, es la Palabra de Dios viva, es eficaz, discierne los sentimientos y los pensamientos del corazón. Corta, va dentro. ¿Dejo entrar esta Palabra? ¿O a esta Palabra soy sordo? ¿Y la transformo en pertenencia, la transformo en idolatría, hábitos idolátricos, o la transformo en ideología? Y no entra… Ésta es la necedad de los cristianos”.

Al concluir su reflexión, el Santo Padre exhortó a mirar los “iconos de los necios de hoy”: “Hay cristianos necios y también pastores necios”. “San Agustín – recordó – los aporrea bien, con fuerza” porque “la necedad de los pastores hace mal al rebaño”. Su referencia fue a la “necedad del pastor corrupto”, a la “necedad del pastor satisfecho de sí mismo y pagano” y a la “necedad del pastor ideólogo”. “Veamos el icono de los cristianos necios” – exhortó el Papa – “y junto a esta necedad miremos al Señor que siempre está a la puerta”, llama y espera. Mientras terminó invitando a pensar en la nostalgia del Señor por nosotros:

“Y si caemos en esta necedad, nos alejamos de Él y Él experimenta esta nostalgia. Nostalgia de nosotros. Y Jesús con esta nostalgia lloró, lloró por Jerusalén: era precisamente la nostalgia de un pueblo que había elegido, había amado pero que se había alejado por necedad, que había preferido las apariencias, los ídolos o las ideologías”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

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Comentarios
5 comentarios en “‘¿Yo escucho la Palabra de Dios? ¿Y la dejo entrar?’
  1. Yo sí, Francisco me temo que no, visto lo visto hasta la fecha. Que se vaya y se dedique a la política o la ecología o a la mafia de la inmigración, que por lo visto le encanta.

  2. Parábola del sembrador: «…Lo sembrado en buena tierra es el que OYE la PALABRA y la ENTIENDE, y DA FRUTO..» (Mt.13,239). «No cesamos de orar por vosotros; para que seaís LLENOS DEL CONOCIMIENTO DE LA VOLUNTAD DE DIOS, con toda sabiduría e inteligencia espiritual, y ANDEÍS DE UNA MANERA DIGNA DEL SEÑOR, PROCURANDO SERLE GRATOS EN TODO, DANDO FRUTOS DE TODA OBRA BUENA y creciendo en el conocimiento de Dios..». (Colosenses 1, 9-10).

  3. ricardo blaine: En el punto 26 de la Declaración que transcribo en el post correspondiente puede verse que la Iglesia luterana ha hecho una distinción en su doctrina de la justificación sólo por la fe y ha admitido que la justificación por la fe lleva forzosamente a una renovación de la vida. QUE JUSTIFICACIÓN Y RENOVACIÓN DE VIDA SON UNA Y QUE NO SE PUEDEN SEPARAR.

  4. ricardo blaine: Nadie corrigió el Concilio de Trento. Por cierto, uno de los Concilios más importantes de la Iglesia católica en que se refutó la HEREJÍA DE LUTERO y dónde se proclamaron dogmas de fe, como la Declaración de la Justificación que afirma que el hombre no se salva sólo por la fe, sino también por las buenas obras. NO es una corrección de Trento, sino una modificación de la doctrina luterana sobre la justificación sólo por la fe (sola fide), uniendo forzosamente la justificación a la CONVERSIÓN o renovación de vida. No obstante, para tu información te diré que el texto de la Declaración Conjunta sobre la Justificación fue firmado por el Cardenal Edward Idriss Cassidy, Presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos y por el Obispo Christian Krause, Presidente de la Federación Luterana Mundial. Y se firmó el 31 de Octubre de 1999, porque fue el 31 de octubre de 1517 cuando Lutero publicó sus 95 tesis de Wittemberg (Justificación. http://www.corazones.org).

  5. ricardo blaine: Al final haces un corte al texto y suprimes lo más importante. Y dices: «Las condenas de Trento no se aplican al magisterio de las Iglesias luteranas….». Pero el texto realmente dice: «Las condenas de Trento no se aplican al magisterio de las Iglesias luteranas EXPUESTO EN LA PRESENTE DECLARACIÓN». Al especificar esto, implícitamente se está diciendo que las condenas se siguen aplicando al magisterio luterano sobre la justificación expuesto con anterioridad, que era diferente. Luego Trento sigue vigente. Los luteranos han admitido en esta Declaración que la justificación implica necesariamente una renovación de vida, una conversión, que es lo que siempre ha dicho la Iglesia católica. Así, Paulo de Tarso pasó a ser S. Pablo , porque se convirtió y renovó su vida y Agustín de Hipona, pasó a ser S.Agustín. Luego no existe ninguna «atrocidad», sino un profundo acercamiento de los luteranos a la doctrina católica. Y en medio de todo ello, un santo: S. Juan Pablo II.

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