Firmada por personas que saben de lo que hablan. Lo hacen con respeto y con firmeza. Ante una situación muy grave.
Frente a ellos, los enemigos declarados de la Iglesia, los que no saben nada de nada, quienes la quieren destruir desde dentro y los que aspiran a una buena carrera eclesial.
Tras los dubia de los cuatro cardenales me parece un documento muy importante y que viene en respaldo de unas dudas que Francisco da la impresión de que no quiere aclarar. Pese a ser urgido a ello.
Ese camino, de persistirse en él, no va a ser de rositas. Porque lo que exponen los firmantes lo comparten no pocos más entre los que saben de lo que hablan. Y que no se muestran dispuestos a comulgar con ruedas de molino.
Aunque mi firma no vale nada los que suscriben la carta pueden considerarla adherida.
En esa alternativa estamos.
Y eco parece que ha tenido
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