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‘Chile renunció oficialmente a su condición de cristiano el día en que firmó la ley de aborto’

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Así lo ha afirmado el obispo de la diócesis chilena de Los Ángeles, Felipe Bacarreza, que ha lamentado que con la aprobación del aborto se ha adoptado una ley contraria a la ley de Dios. 

(ACI Prensa)En ocasión del tradicional Te Deum por el aniversario de Chile, el Obispo de Los Ángeles, Mons. Felipe Bacarreza, expresó su “dolor” al constatar que con la aprobación del aborto “por primera vez se ha adoptado en nuestro sistema legal una ley contraria a la ley de Dios”.

“En la historia tendrá que escribirse que el día en que Chile oficialmente renunció a su condición de cristiano fue el día en que firmó la ley de aborto, que permite en tres casos matar a seres humanos inocentes”, lamentó el Prelado.

En su homilía, Mons. Bacarreza sostuvo que por primera vez este año “venimos a celebrar el aniversario patrio con dolor en el alma por la patria”.

“Nos duele la patria, porque vemos que ella ha decidido sacudirse de sus hombros el suave yugo de la ley de Dios y ha preferido adoptar el pesado yugo de la ley humana”, expresó.

El 14 de septiembre de 2017, fecha en que se promulgó la ley del aborto, para el Obispo de Los Ángeles “un día nefasto” en el que Chile le dijo a Dios: “no queremos que tú nos gobiernes”.

“Hemos aprobado una ley que permitirá matar en nuestros hospitales a seres humanos inocentes, creados por Dios para que comiencen su existencia, que vean la luz y aporten a nuestro mundo con los dones que Dios les ha dado”, sostuvo.

También hizo mención a la ideología de género que está presente en la agenda legislativa, hoy especialmente en el debate por el mal llamado “matrimonio homosexual”.

Advirtió que lo que hay detrás de esta agenda está el intento por lograr la “destrucción de los valores cristianos tradicionales de los cuales el mundo quiere liberarse. Se trata de sacudirse el suave yugo de Cristo”.

En ese sentido cuestionó, “¿En qué momento dejó nuestro pueblo de ser cristiano? ¿Quién quitó del corazón de los chilenos el amor a Dios? Todos tenemos culpa y tenemos que pedir perdón”.

Mons. Bacarreza exhortó a los cristianos a seguir luchando “para que todos los chilenos volvamos a unirnos en el respeto al carácter inviolable de la vida humana”.

En ese aspecto, destacó tres puntos fundamentales para lograr esta misión. El primero es la instrucción, como por ejemplo conocer la doctrina de la Iglesia respecto al aborto. El segundo es la participación y coherencia política.

Finalmente, el tercer aspecto es vivir la misericordia, ya que “no hay anuncio más elocuente de Cristo que el amor fraterno, que adquiere la forma de la misericordia, cuando se dirige a quien está sufriendo, a los más necesitados”.

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11 comentarios en “‘Chile renunció oficialmente a su condición de cristiano el día en que firmó la ley de aborto’
  1. Clara y valiente. Qué contraste con la homilía del card. Ezzati, Arzobispo de Santiago, quien pese a haber dejado en claro la doctrina de la Igkeua en la materia, fue pródigo en expresiones condescendientes para con la abortista presidente Muchelle Bachelet .

  2. Que satisfacción produce leer lo que dice un obispo católico que defiende la verdad y cuanta razón tiene en lo que dice: ¡Que el yugo de la ley natural de Dios que el pueblo chileno se ha sacudido era suave, mientras que el yugo de la ley humana que ha adoptado es pesado!. No sabe todavía hasta que punto. Porque detrás de la despenalización y la legalización de la ley del aborto, como si de un castigo divino se tratara, viene toda la corrupción y miseria moral de la que el ser humano es capaz. Es como si al aprobar esta ley, se rompiera el último dique que contenía los enfurecidos embates de Satanás contra la humanidad. Los laicistas que promueven y promulgan dicha ley, afirman que nuestra libertad y nuestra felicidad se basa en no tener que rendir cuentas ante nadie, lo que significa olvidarnos de Dios. Pero es mentira. Sucede justo lo contrario. Porque lo único que hace al ser humano verdaderamente feliz es elegir el bien y la verdad que Dios ha escrito en la intimidad del sagrario de nuestra conciencia.

  3. Dios bendecira a Chile, mientras sus obispos se levanten y proclamen la verdad, la palabra de Dios y defiendan todos los hombres, en especial a los mas vulnerables los Ninos por nacer.
    Siempre que estos obispos se opongan energicamente a la ley del aborto, y mantengan en voz alta la alianza de Dios mediante los preceptos divinos, EL NO MATARAS, Dios no se apartara de Chile.
    Lo que sucedio en Mexico es que los obispos mexicanos no se opusieron a la legalizacion del aborto, y esto ocasiono que el mal que habian superado con la venida de la VIrgen Maria a Mexico, volviese en forma de criminalidad, por cada aborto hay un muerto de crimen organizado y esto lo dijo el exhorsista de Roma cuando se enfrento a los demonios que declararon que el aborto esta generando mas maldad en la humanidad

  4. Teresa: El aborto es una carcoma que va corroyendo la sociedad imperceptiblemente. Ninguna nación que tiene la ley del aborto queda indemne. Es una herida que la va desangrando lentamente hasta la corrupción moral absoluta. Michelle Bachelet promotora de la ley del aborto, despenalización y posterior legalización, ha sido votada democráticamente. No es Dios quien se aparta de Chile. Es Chile quien se aparta de Dios. Lo ha dicho muy bien Monseñor Bacarreza: El 14 de septiembre de 2017 es el día en que Chile le dijo a Dios. “No queremos que Tú nos gobiernes”.

  5. Si los pueblos se empeñaran en conocer a Dios y vivir bajo su suave Ley, ningún líder perverso podría imponer sus leyes malignas exitosamente. El pueblo de cierta forma tiene lo que ha querido por voluntad popular o con indiferencia al no oponerse enérgicamente a la agenda de satanás.

  6. Maria R.

    es verdad que Chile se aparta de Dios, pero los Obispos son como Moises, para el Pueblo Chileno, Moises intercedio por el Pueblo de Israel, con un ayuno de 40 dias, y bajo con las Tablas de la Ley, suplico a Dios y Dios escucho y perdono a Israel de ser exterminado enteramente.

    Los Obispos tienen actualmente un papel espiritual que no podemos imaginar.. antes un pecado de un Sumo Sacerdote manchaba a todo el pueblo.. si los Obispos ayunan y proclaman la verdad, Chile podria salvarse y recapacitar, es mi opinion.

    En cambio si los obispos como los de Alemania, Filipinas, y asi sucedio en Mexico, no solo no proclaman la verdad sino pecan cambiandola, generan un dano inmenso a la nacion… vemos que Filipinas esta sufriendo un ataquea musulman.Mexico criminalidad y los Terremotos on sin duda signo de Amor, porque estan llevando a la poblacion completa a examinarse y a clamar a Dios, de alli mis amigos mexicanos que estan como ante un juicio previo con temor a perder la vida ante los movimientos teluricos de la naturaleza , pues pueden ser de purificacion, como que Dios los ama que los llama a conversion sinembargo.. Los obispos mexicanos se han percatado de que tenian una funcion muy santa, han hecho ya exhorcismos a la Ciudad Completa y Consagraciones por Mexico, ahora tras el terremotfo estan llamando a conversion.
    Alemania es una nacion a la que Dios no ha castigado, la situacion es mas lamentable pues la apostacia si los esta alejando de Dios, por eso reinventan una iglesia falsa

  7. Pues la Bachelet va a ser recibida por el vaticanito, cada vez más enano, con los pocos honores que le quedan. ¿ Tendrán que hacerse abortistas los dos cardenales que quedan de los dubia para ser recibidos ?

  8. Escribe un chileno.

    En realidad, el rol jugado por nuestros obispos en los últimos años, en particular en el último, ha tenido gusto a poco, más allá de reiterados pronunciamientos doctrinalmente correctos pero por su formulación difícilmente capaces de calar hondo en en una sociedad cada vez más menos cristiana. Excepciones notables por su claridad, valentía e impacto en su grey han sido Mons. Bacarreza (Los Ángeles), sobre cuya valiente declaración trata el artículo, Mons. Stegmeyer (Villarrica), Mons. González Errázuriz (San Bernardo) y el Cardenal Medina (obispo emérito de Valparaíso y ex Prefecto de la Congregación del Culto Divino)

    Recuerdo la expresión poco clara en su momento manifestada por el Cardenal Ezzati, arzobispo de Santiago y hasta hace poco presidente de la Conferencia Episcopal, acerca de que los parlamentarios debían votar en conciencia la tramitación de la ley de aborto.

    A diferencia del Cardenal Medina -en los últimos meses implacablemente atacado por la progresía eclesiástica y por influyentes parlamentarios ” católicos”, sin que fuera públicamente apoyado sino por los tres obispos referidos-, al menos en los últimos meses, ni Ezzati ni la Conferencia Episcopal advirtieron sobre las graves implicancias morales y las sanciones canónicas para aquellos de diversa manera involucrados en la aprobación de la ley de aborto.

    Existe la percepción de no habérsela jugado a fondo nuestros pastores en la lucha en contra de su aprobación. Al menos en Santiago, no tuvimos acciones masivas convocadas por la autoridad eclesiástica tales como peregrinaciones, adoraciones, rezos multitudinarios del Rosario ni nada por el estilo. En síntesis, una “decente” moderación por parte de la misma, replicada también en otras diócesis, cuyos titulares por regla general son también simpatizantes de los gobiernos de progresiva izquierda que hemos venido teniendo desde 1990. A lo que se suma su deficiente formación teológica y su moderada virtud. (Como asunto relacionado, cabe mencionar el dolor de cabeza de los nombramientos episcopales, por cuanto los mejores candidatos, como por ejemplo Mons. Bacarreza para Santiago, el preferido por la Sede Apostólica y perdedor ante Ezzati, resultan vetados por una organizada izquierda eclesial).

    La homilía del cardenal Ezzati en el Te Deum del pasado 18 de Septiembre, aniversario de nuestra independencia, aunque correcta en la doctrina, hizo gala de suma delicadeza para con la abortista contumaz de la Presidente Bachelet, de sus ministros y de las autoridades parlamentarias y judiciales involucradas en la legalización del aborto, que el Arzobispo expresó no compartir pero sí acatar. Otra oportunidad perdida.

    Se ha sostenido la existencia de un desgaste de nuestros obispos así como de una cierta incapacidad de su parte para hacer frente a la implacable presión del gobierno, de influyentes parlamentarios y del lobby abortista, lo que deja en evidencia su deficiente ciencia y virtud.

    Mientras tanto, la tramitación del proyecto de la ley de identidad de género avanza sin mayores tropiezos; el gobierno acaba de enviar al Congreso otro sobre el matrimonio homosexual con adopción, y la televisión estatal ha comenzado hace pocos días -mediante un documental realizado en Australia- a crear ambiente para la reactivación y, cosa segura, aprobación del correspondiente proyecto de ley, hace tiempo presentado al Congreso.

  9. Escribe un chileno.

    En realidad, el rol jugado por nuestros obispos en los últimos años, en particular en el último, ha tenido gusto a poco, más allá de reiterados pronunciamientos doctrinalmente correctos pero por su formulación difícilmente capaces de calar hondo en en una sociedaa vez más menos cristiana. Excepciones notables por su claridad, valentía e impacto en su grey han sido Mons. Bacarreza (Los Ángeles), sobre cuya valiente declaración trata el artículo, Mons. Stegmeyer (Villarrica), Mons. González Errázuriz (San Bernardo) y el Cardenal Medina (obispo emérito de Valparaíso y ex Prefecto de la Congregación del Culto Divino)

    Recuerdo la expresión poco clara en su momento manifestada por el Cardenal Ezzati, arzobispo de Santiago y hasta hace poco presidente de la Conferencia Episcopal, acerca de que los parlamentarios debían votar en conciencia la tramitación de la ley de aborto.

    A diferencia del Cardenal Medina -en los últimos meses implacablemente atacado por la progresía eclesiástica y por influyentes parlamentarios ” católicos”, sin que fuera públicamente apoyado sino por los tres obispos referidos-, al menos en los últimos meses, ni Ezzati ni la Conferencia Episcopal advirtieron sobre las graves implicancias morales y las sanciones canónicas para aquellos de diversa manera involucrados en la aprobación de la ley de aborto.

    Existe la percepción de no habérsela jugado a fondo nuestros pastores en la lucha en contra de su aprobación. Al menos en Santiago, no tuvimos acciones masivas convocadas por la autoridad eclesiástica tales como peregrinaciones, adoraciones, rezos multitudinarios del Rosario ni nada por el estilo. En síntesis, una “decente” moderación por parte de la misma, replicada también en otras diócesis, cuyos titulares por regla general son también simpatizantes de los gobiernos de progresiva izquierda que hemos venido teniendo desde 1990. A lo que se suma su deficiente formación teológica y su moderada virtud. (Como asunto relacionado, cabe mencionar el dolor de cabeza de los nombramientos episcopales, por cuanto los mejores candidatos, como por ejemplo Mons. Bacarreza para Santiago, el preferido por la Sede Apostólica y perdedor ante Ezzati, resultan vetados por una organizada izquierda eclesial).

    La homilía del cardenal Ezzati en el Te Deum del pasado 18 de Septiembre, aniversario de nuestra independencia, aunque correcta en la doctrina, hizo gala de suma delicadeza para con la abortista contumaz de la Presidente Bachelet, de sus ministros y de las autoridades parlamentarias y judiciales involucradas en la legalización del aborto, que el Arzobispo expresó no compartir pero sí acatar. Otra oportunidad perdida.

    Se ha sostenido la existencia de un desgaste de nuestros obispos así como de una cierta incapacidad de su parte para hacer frente a la implacable presión del gobierno, de influyentes parlamentarios y del lobby abortista, lo que deja en evidencia su deficiente ciencia y virtud.

    Mientras tanto, la tramitación del proyecto de la ley de identidad de género avanza sin mayores tropiezos; el gobierno acaba de enviar al Congreso otro sobre el matrimonio homosexual con adopción, y la televisión estatal ha comenzado hace pocos días -mediante un documental realizado en Australia- a crear ambiente para la reactivación y, cosa segura, aprobación del correspondiente proyecto de ley, hace tiempo presentado al Congreso.

  10. Jorge: Muchas gracias por tu mágnífico comentario que, con un exquisito orden y una claridad meridiana, nos ha puesto al día de la postura de vuestra Conferencia Episcopal Chilena en el tema del aborto y de la ideología de género. Me recuerda mucho al comportamiento de la Conferencia Episcopal Española frente a la despenalización del aborto en el año 1985 y su posterior legalización. Hoy el aborto está muy asumido por la sociedad española y existe poca oposición al mismo. En cuanto a la ideología de género, creo que vamos por el mismo camino que vosotros. El aborto es un mal extremo que os traerá muchos otros males. Pero dad gracias a Dios de corazón por esos cuatro obispos valientes que teneís. Sin duda, serán una luz y una fuente de bendiciones para los que queraís perseverar en la verdadera doctrina de la Iglesia.

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