Infovaticana
Vídeo de las intervenciones del Cardenal Burke en el ‘I Encuentro InfoVaticana’
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Vídeo de las intervenciones del Cardenal Burke en el ‘I Encuentro InfoVaticana’

Gabriel Ariza
11 septiembre, 2017

Les ofrecemos un descargable que incluye la homilía del Cardenal Burke y su conferencia sobre “La esperanza de la familia en un mundo secularizado”.

Puede descargar aquí el texto de la Conferencia, optimizado para lectura, y aquí la homilía.

Discurso de Paracuellos

Homilia del Cardenal Burke


Este sábado 9 de septiembre se ha celebrado el primer ‘Encuentro InfoVaticana’ bajo el lema ‘La esperanza de la familia’. A las 11 de la mañana, la iglesia del Cementerio de los mártires de Paracuellos, lugar que ha sido definido como “catedral de los mártires” levantada con la sangre de multitud de testigos de la fe, acogía la conferencia del cardenal Raymond Leo Burke sobre la esperanza que inspira y fortalece la familia en un mundo secularizado.

Hasta este lugar en el que tantos católicos fueron asesinados a causa de su fe han llegado más de trescientas personas para escuchar al cardenal Burke y participar en este primer Encuentro InfoVaticana dedicado a la familia. Entre los asistentes al acto se encontraba el filósofo austriaco Josef Seifert.

El cardenal Burke ha querido comenzar su conferencia invitando a los presentes a pedir el coraje de ser verdaderos testigos de Cristo y la fuerza para llevar a cabo la misión de dar esperanza al mundo, salvaguardando y fomentando la dignidad inviolable de la vida humana y la integridad del matrimonio y la familia.

Como parte de su mensaje, el purpurado estadounidense ha advertido acerca de los “ataques feroces” que sufre la verdad fundamental del matrimonioen una época en la que son comunes el divorcio y la pretensión de eliminar de la unión conyugal su esencia procreativa y en una sociedad que, enfrentándose con Dios y Su ley, se ha atrevido a pretender llamar “matrimonio” a una relación entre personas del mismo sexo.

Incluso dentro de la Iglesia, ha lamentado Burke, “hay quienes querrían ocultar la verdad de la indisolubilidad del matrimonio en nombre de la misericordia, quienes consienten la violación de la unión conyugal admitiendo métodos anticonceptivos en nombre del entendimiento pastoral y quienes, en nombre de la tolerancia, se quedan en silencio ante el ataque contra la integridad del matrimonio entendido como la unión de un hombre y una mujer”.

 

Gabriel Ariza


12 COMMENTS ON THIS POST To “Vídeo de las intervenciones del Cardenal Burke en el ‘I Encuentro InfoVaticana’”

  1. Echenique dice:

    ¿ Cuándo entenderemos que los diez mandamientos no son una losa sino una manifestación de la misericordia divina, pues nos marcan el camino al cielo, camino en el que nos topamos con Jesucristo y toda su gracia sacramental ? La Amoris nos presenta el matrimonio indisoluble como una losa o un ideal prácticamente inalcanzable. este vicio de raíz lleva a consecuencias nefastas.

  2. Leí en onepeterfive que un sacerdote entristecido por la situación de la Iglesia actual fue a hablar en los últimos días con el cardenal Caffarra y este último lloraba mientras le trataba de infundir fe y esperanza al sacerdote. Pienso que en la misma situación se encontrará el cardenal Burke y tantos sacerdotes y obispos que han dedicado su vida entera a la Iglesia católica y que ven ahora que el objeto de sus esfuerzos, amores, fe y esperanza está siendo destruido de manera programada para la creación de una nueva Iglesia por la que nadie dará su vida porque no vale la pena el esfuerzo, sin mandamientos, con una liturgia de pueblos bárbaros y sin santidad. Pura política sin doctrina, moral, ascética ni mística. Una construcción revolucionaria que logrará mantener a algunos en los templos por costumbre y no por los grandes ideales y grandes bienes y gracias que suministraba. No una Iglesia pobre para los pobres sino una Iglesia miserable. ¿Quién tendrá misericordia por los daños que se le están haciendo desde el poder a la Iglesia y a la fe de tantos buenos hombres de Dios?

  3. Echenique dice:

    Comparto tu pena, compartida por tantos, que seguramente habrá acelerado el fallecimiento de Meisner y Caffarra. ¡ Cuántas lágrimas derramadas por tanta traición, tanta apostasía, tanta connivencia, tanto silencio, tanta ingenuidad, tanta papolatría, tanta desinformación, tanta manipulación, tanta dictadura eclesial, tanta persecución, tanta carcajada demoníaca, tanto aplauso mundano, tanto pelota !

  4. Vicente Miró dice:

    Si el texto de esta intervención del cardenal proviniera de un párroco de pueblo en su sermón dominical podria celebrarse como excelente pero, con la expectativa de escuchar a uno de los más significados príncipes de la Iglesia enmedio de la mayor crisis doctrinal desde La Reforma, resulta estrictamente insuficiente y profundamente decepcionante.

    En mi opinión, tratándose de una conferencia, además de la acción pastoral era exigible siquiera una mínima referencia a la tremenda crisis epocal en la que estamos inmersos, algún somero análisis intelectual y/o sugerencia sobre el papel de institucional de la Iglesia y los católicos frente a ella.

    Creo que remitir todo el discurso eclesial a mera pastoral es un tremendo error. La pastoral ocupa un lugar, sí; pero si todo el discurso de la jerarquia se circunscribe enteramente a lo pastoral se contribuye al acantonamiento de la religión al ámbito privado y a la retirada de la vida pública. Es decir, se está contribuyendo a la protestantinizacion del catolicismo.

    Pretender que se va a producir una nueva evangelizacion de Occidente simplemente por vivir el evangelio en privado esperando que se proyecte hacia afuera sin más, es no sólo ilusorio sino contrario a la tradición católica. El católico siempre se ha distinguido por intervenir activamente como tal en la vida pública, jugándosela si fuera necesario con tal de defender el bien común, no sólo el bien para la familia de uno que es a lo que, en definitiva, lleva el discurso pastoral que se dirige exclusivamente a las conciencias y está exento de proyecto público.

  5. Católico Apostólico Romano dice:

    No pierda la calma Echenique, que no es bueno para su salud.-

  6. Echenique dice:

    Mi salud no tiene mayor trascendencia; la de la Iglesia Católica, toda y no la llevan a la UVI sino al tanatorio. Quieren hacer de ella una iglesia protestante más o, lo que es lo mismo, una iglesia protestante menos.

  7. Echenique dice:

    La bomba de Amoris 303 no se desactiva expulsando de las instituciones eclesiales a quienes señalamos que es una bomba que ya está causando estragos, sino desactivando la bomba. Lo malo es que el autor de la bomba sabe muy pero que muy bien lo que hace y no sólo no la desactiva sino que la activa al máximo para destruir toda la moral católica, de modo que se pase de una moral de virtud y pecado a otra en que ya no hay pecado pues eso es lo que Dios pide, habida cuenta de la complejidad de situaciones y límites. ¡ Corrección ya, pero ya !

  8. teresa dice:

    Gracias por sus palabras Cardenal BUrke, gracias por decirlas en espanol. Usted es un padre verdadero para tantos catolicos y sabemos que usted tambien necesita de nuestro Amor… unidos espiritualmente oprque una es la Iglesia, Dios nos conducira … que el Espiritu Santo nos instruya para actuar providentemente y salvandonos unos a otros, para permanecer firmes en esta prueba.
    LO IMPORTANTE ES MANTENER INTACTO EL DEPOSITO DE LA FE
    CUMPLIR LOS PRECESPTOS
    DAR TESTIMONIO DE CRISTO

    Los laicos saldremos a reforzarlos a vosotros santos pastores, en tanto Dios nos guie.

  9. Rafael dice:

    Ya es evidente que el cardenal Burke actúa junto con los dirigentes del Opus.

  10. Echenique dice:

    En el más absoluto desacuerdo con el cardenal – arzobispo de Washington
    Jorge, el 17.09.17 a las 8:40 AM
    Cuántas veces nos ha pedido el papa Francisco que hablemos con total libertad. Me parece perfecto, porque de lo contrario podríamos caer en el peligrosísimo discurso único incapaz de acoger la más mínima diferencia a la hora de ver las cosas. Partiendo de ahí, hoy quiero referirme a unas declaraciones del estadounidense cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington y que aparecen una vez más, cómo no, en Religión Digital.

    Él es todo un cardenal, servidor un cura párroco. Con todo, me atrevo a matizar algunas de las cosas que dice porque me parecen graves, sobre todo porque creo pueden confundir a mucha gente.

    Son muchas las cosas que se podrían matizar de su reciente ponencia en la universidad de Georgetown, pero creo que me voy a limitar a puntualizar algunas, simplemente porque me parece que las cosas que se dicen a medias son mucho peores que las barbaridades al descubierto.

    Parte el cardenal Wert afirmando que los dos recientes sínodos sobre la familia han sido “los sínodos más abiertos, atractivos y atentos a la colaboración y cooperación episcopal”. Lo niego en redondo. ¿Me va a decir el señor cardenal que los sínodos celebrados bajo san Juan Pablo II y Benedicto XVI no eran así? Más aún, precisamente estos sínodos sobre la familia que cita han sido manejados, manipulados desde la formación de los grupos -colocando a los posibles disidentes en grupos donde fueran neutralizados, hasta sacar las primeras propuestas antes de acabar el trabajo de varios grupos y sin el consenso de todos los obispos. Si de algo han sido ejemplo estos dos últimos sínodos sobre la familia ha sido de trapacería, manipulación y malas artes, sobre todo en el primero, que al segundo fueron los obispos más en guardia viendo lo que habían visto.

    Nos dice también el purpurado que “tiene que haber una manera en la que representar la doctrina de la Iglesia en ardor, método y expresión, en vez de simplemente reunirnos para repetir y reafirmar lo que ya se sabe”. Evidentemente, eminencia. La doctrina de siempre no necesita Sínodos. Los Sínodos no son concilios ecuménicos que aporten definiciones dogmáticas. Solo faltaba un Sínodo sobre la divinidad de Jesucristo, la transustanciación o la inmoralidad del aborto. Eso ya está. Otra cosa es un Sínodo para ver cómo vivir mejor y anunciar a Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre al mundo de hoy.

    Sigue la cosa, y perdón por si me alargo: “el punto o principio del que tienen que proceder nuestras acciones pastorales ha de ser la revelación del amor y misericordia de Dios”. Esto es, no la ley de la Iglesia sin más, la cual “ciertamente tiene gran importancia” pero que “no es el único punto de referencia en el ministerio pastoral”.

    Atentos al asunto. La misericordia de Dios, no la ley de la Iglesia sin más. ¿Me está diciendo el cardenal Wuerl que la ley de la Iglesia, la doctrina de la Iglesia no es misericordiosa? Esto me suena a algo muy sabido: que una cosa es la ley y otra el evangelio. Y por ahí, no. La doctrina de la Iglesia es misericordia, es curación, es sanación, es camino de gracia. No es fácil comprender que se nos presente ahora como justo lo contrario, oponiendo como mucho más misericordioso el discernimiento personal, el subjetivismo en definitiva, que el seguimiento de la doctrina de Cristo según la hemos recibido en la Iglesia.

    Pero hay algo peligroso y muy sibilino que no puedo dejar de señalar. Y es cuando dice que el Sínodo “nos llama a un reconocimiento de que el punto o principio del que tienen que proceder nuestras acciones pastorales ha de ser la revelación del amor y misericordia de Dios”. Esto es, no la ley de la Iglesia sin más, la cual “ciertamente tiene gran importancia” pero que “no es el único punto de referencia en el ministerio pastoral”. Digo que es peligroso y sibilino porque no se habla de doctrina de la Iglesia, que en definitiva es la doctrina del mismo Cristo recibida y entregada a los fieles por la misma Iglesia, sino de la ley de la Iglesia. Porque claro, una cosa son las leyes de la Iglesia, evidentemente mudables, porque son leyes de derecho positivo, y otra andar tocando la ley de Dios.

    Leyes de la Iglesia son el celibato, la obligación de asistir a misa dominical o la ley del ayuno y la abstinencia, por ejemplo. Y nadie duda de que se pueden cambiar o dispensar en algunos casos precisamente por caridad y misericordia. El problema es que hablar de “ley de la Iglesia” mezclándolo con Amoris Laetitia, es pretender que lo de la moralidad o inmoralidad del adulterio, y en consecuencia el acceso a la recepción de la eucaristía de los adúlteros es cosa disciplinar de la Iglesia. Y no. Lo del adulterio es ley de Dios, y eso no puede cambiarlo la Iglesia por más Sínodos que se empeñe en llevar a cabo.

    Así estamos.