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Muere el Cardenal Velasio de Paolis
a3, Santa Sede

Muere el Cardenal Velasio de Paolis

Gabriel Ariza
9 septiembre, 2017

Fue uno de los firmantes del libro “Permanecer en la Verdad de Cristo” junto con Caffarra, Burke o Müller. Ha fallecido tras meses de enfermedad.

El Cardenal Velasio De Paolis, Presidente Emérito de la Prefectura de los Asuntos Económicos y responsable de la reforma de los Legionarios de Cristo, falleció en Roma el sábado 9 de septiembre.

Como Delegado Pontificio para Legión de Cristo, el Cardenal De Paolis fue el encargado de su reforma y de la dirección de la redacción de las nuevas Constituciones; así como de los estatutos del movimiento Regnum Christi, el apostolado laical de los legionarios.

Velasio de Paolis nació en Sonnino, Italia, el 19 de septiembre de 1935. Se ordenó sacerdote el 18 de marzo de 1961 después de formarse en el Seminario de los Escalabrinianos, Congregación de Misioneros de San Carlos Borromeo.

Obtuvo el doctorado en la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Gregoriana y la Licenciatura en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad de San Tommaso, así como el diploma en Jurisprudencia en la Universidad La Sapienza de Roma.

Fue profesor de Teología Moral y de Derecho Canónico en el Seminario Mayor Scalabriniano en Piacenza y luego en Bassano del Grappa entre 1965 y 1970.

También fue Rector del Colegio Internacional de Roma hasta 1974. Al mismo tiempo fue Vicario Provincial de su Congregación y en 1974 fue nombrado Consejero y Procurador General.

Fue profesor de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de 1980 a 1983, en 1987 entró como profesor agregado de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Urbaniana y en 1998 fue nombrado Profesor Ordinario.

El Cardenal de Paolis fue consultor de diferentes dicasterios de la Curia Romana: la Congregación para las Iglesias Orientales y para los Institutos de Vida Consagrada y la Sociedad de Vida Apostólica, el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos.

El 30 de diciembre 2003, el Papa Juan Pablo II lo nombró Secretario del Tribunal de la Signatura Apostólica asignándole la sede titular episcopal de Telepte.

A continuación, fue nombrado también juez de dicho Tribunal. Recibió la ordenación episcopal en la Basílica de San Pedro el 21 de febrero de 2004 de mano del Cardenal Angelo Sodano.

El Papa Benedicto XVI lo creó Cardenal en el Consistorio del 20 de noviembre de 2010. El 12 de abril de 2008 fue nombrado por Benedicto XVI Presidente de la Prefectura de los Asuntos Económicos de la Santa Sede y, al mismo tiempo, fue promovido a Arzobispo. Fue Presidente hasta el 12 de septiembre de 2011.

Gabriel Ariza


3 COMMENTS ON THIS POST To “Muere el Cardenal Velasio de Paolis”

  1. Echenique dice:

    Que Dios lo acoja en su gloria. Seguramente la dramática situación de la Iglesia habrá acelerado su enfermedad. Que nos ayude desde el cielo y les ayude a los firmantes de los dubia para que procedan ya a la corrección formal, por el bien de la Iglesia, por el bien de las almas, que se están perdiendo muchas de ellas como consecuencia de la confusión deliberadamente provocada. De otro modo ya se habrían corregido los infelices textos, por llamarlos de algún modo.

  2. césar dice:

    El cardenal Velasio de Paolis fué un AUTÉNTICO FRAUDE, ,impuesto por el Papa emérito, en la supuesta ¨ïntervención¨ vaticana de los Legionarios de Anticristo, que los Papas, incluído JPII, nos intentaron colar , cuando sabían todo de la susodicha institución, por llamarla de algún modo.
    Dicho esto, deseo de corazón, que Dios lo haya acogido en su seno para toda la eternidad.
    DEP.

  3. María R dice:

    El secretario personal del Papa S. Juan Pablo II durante más de cuarente años, Cardenal Stanislaw Dziwisz, en su libro “Viví con un Santo”, cuenta que cuando S. Juan Pablo II recibió a Maciel, consideraba únicamente que era el fundador de una gran orden religiosa y que no sabía nada, absolutamente nada de lo demás, , porque nadie le había dicho nada, ni siquiera los rumores que corrían. Y es que S. Juan Pablo II conoció a los Legionarios de Cristo en su primera visita a Méjico en 1979, una orden pujante llena de jóvenes vocaciones, por la cual el Papa sintió desde el principio una gran estima al considerarla un ejemplo de virtud cristiana. Tal y como puede leerse en el periódico mejicano El Economista, en todos sus viajes a Mejico , en 1979, 1990 y 1993, fue acompañado por su fundador Marcial Maciel quien en 1990 escribió un libro llamado “La formación integral de un sacerdote católico”. En 1991 el Papa le nombra miembro de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la formación de los candidatos al sacerdocio. En 1992 le nombra miembro de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en 1993 miembro del Sinodo de Obispos sobre la vida consagrada y en 1994 consultor permanente de la doctrina para el Clero y su misión en la Iglesia y en el mundo. El propio S. Juan Pablo II llegó a decir de él “que era un ejemplo del trabajo pastoral de la expansión del reino de Dios”. En este mismo periódico puede leerse que la propia Conferencia Episcopal Mejicana y la Arquidiocesis de Mejico coincidieron en afirmar que S. Juan Pablo II había sido engañado por “este enfermo mental”. De hecho en un artículo del semanario “Desde la Fe”, publicación editada por la Arquidiócesis Primada de Méjico , Karol Józef Wojtyla fue defendido de las acusaciones de encubrimiento: “Juan Pablo II no pecó de contubernio con un monstruo. Fué engañado lamentablemente por un enfermo mental”, expone la publicación. Maciel fue acusado por primera vez en 1996 cuando 8 ex- miembros de los Legionarios de Cristo denuncian abusos cuando estaban estudiando en Italia y España. En 1997 S. Juan Pablo II le nombra miembro de la Asamblea especial para América del Sínodo de los Obispos. Y es que este referido caso de pederastia no se le envió al Papa en una carta hasta el 8 de dicembre de 1997. Monseñor Eugenio Lira aseguró que Juan Pablo II tuvo conocimiento tardío de estas denuncias y que inicialmente, las mismas, parecían relacionarse con un ataque hacia la Iglesia. Sin embargo cuando se añadieron más quejas ordenó que se abriera una investigación cuyas conclusiones no alcanzó a conocer, porque falleció antes de que se concretaran. En Aciprensa de 25 de abril de 2014, se puede leer lo que dice el portavoz de S. Juan Pablo II durante 22 años, Joaquin Navarro Vals “tomó decisiones enseguida” en relación a los casos de pederastia dentro de la Iglesia católica. De hecho “confirió plenos poderes dentro del Derecho Canónico al Prefecto de la Doctrina de la Fe, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger. Por otro lado se pensó que “el cáncer de la pederastia” había comenzado de “manera aislada” en EEUU y fue difícil para la pureza de pensamiento de S. Juan Pablo II “aceptar que el ser humano pudiera causar tanto daño” y precisó que las decisiones que se tomaron fueron también de naturaleza jurídica. Asimismo afirma que Juan Pablo II “ordenó y autorizó la investigación ” del Vaticano contra el fundador de los Legionarios de Cristo, el Padre Marcel Maciel. pero que cuando llegaron los resultados de la investigación, Juan Pablo II ya estaba muerto. En este sentido ha apuntado que fue una “larga investigación”en la que enviaron a recoger información al entonces Promotor de Justicia de la Doctrina de la Fe, Carlos Cicluna a Méjico, Barcelona y EEUU. Los resultados llegaron en el primer año del Pontificado de Benedicto XVI ; entonces él le comento que “era importante la difusión de las conclusiones sobre el caso Maciel” y en ese momento le preguntó al ahora Sumo Pontifice Emérito que cuando debía hacerlo público y el Papa “sin pensarlo mucho” le contestó que al día siguiente. Esta es la realidad de lo sucedido. Sin embargo, han intentado manchar la memoria de S. Juan Pablo II y enlodar su santidad, acusándole de haber encubierto a un pederasta, y lo han hecho los poderosos enemigos que siempre tuvo, que no fueron enemigos personales, sino enemigos de nuestra Santa Madre Iglesia a la que sirvió hasta la muerte. Porque no le perdonan que no quisiera bajarse de la cruz, ni aún estando aquejado por el dolor y la enfermedad. Porque no le perdonan que con su enorme inteligencia, su profunda preparación teológica expresada siempre de modo claro y sencillo, su sabiduría y su santidad, su palabra continúe siendo un potente faro encendido en la noche, que nos señala el verdadero camino hacia Dios.