No podía faltar. De hecho, nunca falta. «Allí donde hay dos o más poderosos reunidos, ahí estoy yo», diría Ángel García Rodríguez parafraseando a Nuestro Señor Jesucristo.
Y como este fin de semana los poderosos estaban reunidos en IFEMA, ahí que acudió el sacerdote asturiano a honrar a los políticos con su presencia.
Se celebraba el congreso federal del Partido Socialista, en el que Pedro Sánchez tomaba posesión de su autoridad, refrendada por la mayoría de «las bases», pero Sánchez tenía muy claro que, hasta no contar con el apoyo del Padre Ángel, su legitimidad era incompleta.