El obispo de Astorga viaja al Vaticano por segunda vez en seis meses. A pesar de lo histórico de la ciudad, y de que su espectacular palacio episcopal fue diseñado por Gaudí, lo cierto es que el nombre de Astorga en la Santa Sede todavía hoy lleva la memoria hacia un nombre: Ángel Vallejo Balda, el sacerdote que se convirtió durante 2015 y 2016 en el único preso pontificio durante el año de la misericordia. Aunque riojano, Vallejo está incardinado en la diócesis de Astorga.
Pocas son las noticias que han salido sobre el sacerdote desde que el pasado mes de diciembre terminara su confinamiento en una cárcel en la Ciudad del Vaticano. No hay fotos de él, ni se sabe dónde está desarrollando su actividad pastoral y sacerdotal.
Según ha podido saber InfoVaticana, el sacerdote, prelado de Su Santidad, ha pasado una temporada en un convento de franciscanos, con los que ya convivió durante el tiempo de semilibertad en el Vaticano, y a los que les cedió algunos de sus bienes en Roma. Además, Vallejo Balda se ha dejado ver recientemente en algunos actos públicos, aunque no hay fotos. Por ejemplo, asistió el pasado 24 de mayo en la Facultad de Teología de Burgos a la presentación del último libro de d. Manuel Guerra, donde coincidió con el arzobispo de la ciudad, Fidel Herráez.
Mientras se desvela la incógnita del futuro del sacerdote, el obispo de Astorga visita el Vaticano y saluda al Papa en la Audiencia, una audiencia general en la que Francisco recordó a los asistentes que «ninguno de nosotros puede vivir sin amor».