El político, que se confiesa católico, considera que la culpa es repartida entre Instituciones Penitenciarias y la Conferencia Episcopal.
El exconsejero madrileño Francisco Granados salió este miércoles de la prisión de Estremera tras 31 meses encarcelado por el caso Púnica.
En una entrevista concedida a OK Diario, Granados habla del período que ha pasado en prisión, de cómo le ha cambiado la vida en la cárcel y también de las dificultades que ha encontrado para poder ir a misa.
«Soy creyente, la fe me ha ayudado bastante», asegura en esta entrevista, al tiempo que confiesa que durante los meses en prisión ha «rezado mucho».
El exconsejero ha dirigido una crítica a Instituciones Penitenciarias porque «es muy difícil ir a misa, pero es muy fácil hacer el Ramadán y practicar otras religiones». Explica que no ha podido ir a misa el domingo y considera que «hay culpa compartida entre Instituciones Penitenciarias y la Conferencia Episcopal, quizá porque no hay sacerdotes suficientes».
Granados también habla de cómo la vida en la cárcel le ha cambiado: «He cultivado la humildad, la política te cambia, ahora soy mejor persona. Me ha permitido ver el mundo de otra manera y valorar las cosas que son más importantes.»