Xavier Novell tuvo que ser escoltado por agentes policiales al salir de una iglesia ante la protesta convocada por miembros del colectivo LGTB.
Continúa el acoso a Xavier Novell, el último obispo señalado por el lobby LGTB. Este domingo, el obispo de Solsona tuvo que ser escoltado por agentes policiales al salir de la iglesia parroquial de Santa Maria de l’Alba en Tàrrega.
Novell fue abucheado por miembros del colectivo LGTBI, que convocaron una protesta en la plaza Major de la capital de la comarca del Urgell. Ante los abucheos y pitadas, el prelado se vio obligado a salir de la iglesia escoltado por agentes de los Mossos d’Esquadra y la Policía Local.
En los últimos días, el obispo de Solsona ha sido víctima de los ataques de quienes no toleran que se cuestionen los postulados de la ideología de género, ni siquiera a través de una pregunta.
En una carta dominical, Novell planteaba: “Me pregunto si el fenómeno creciente de la confusión en la orientación sexual de muchos chicos adolescentes no se deberá a que, en la cultura occidental, la figura del padre estaría simbólicamente ausente, desviada, desvanecida”.
Plantear esta pregunta le ha costado al obispo de Solsona un aluvión de críticas y soportar una campaña en su contra promovida por el cada vez más poderoso lobby gay.
A pesar de las críticas, la pregunta formulada por Xavier Novell ha sido respondida de forma afirmativa por diversos expertos. Un extenso artículo publicado en Religión en Libertad (ReL) indica que hay psiquiatras y terapeutas que han constatado que «muchos homosexuales varones que eran niños especialmente sensibles señalan que sentían a su padre como inaccesible, lejano, quizá por parecerles rudo y peligroso, o agresivo, o simplemente nunca estaba en casa, o era como si no estuviese». Al crecer, estos niños buscan ese abrazo masculino que su padre no les dio en otros hombres.
El artículo de ReL también recoge la reflexión de Joseph Nicolosi, doctorado en Psicología Clínica por la California School of Professional Psychology de Los Ángeles y fundador de la Asociación Nacional para la Investigación y la Terapia de la Homosexualidad:
«El conflicto básico en la mayor parte de los casos de homosexualidad es éste: el chico –normalmente un chico sensible, más inclinado que la media al daño emocional- desea amor y aceptación del padre de su mismo sexo, y sin embargo siente frustración y rabia contra él porque experimenta a su padre como indiferente o abusivo. (Este chico puede tener hermanos cuya experiencia del padre sea diferente.)
La actividad homosexual será la reconstrucción erótica de esta relación de amor-odio. […] Por tanto, la homosexualidad está inherentemente enraizada en el conflicto: conflicto sobre la aceptación del propio género natural, conflicto en la relación padre-hijo, y normalmente conflicto por el ostracismo ante compañeros del mismo sexo. Esto significa que veremos aparecer asuntos de dominación-sumisión contaminando las relaciones gay.»