La señora de Fátima

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Nos encontramos hoy ante una fecha histórica. Ciertamente, el 13 de mayo de 2017 será recordado como el día de la canonización de los beatos Francisco y Jacinta, dos de los tres videntes de Fátima. Por este motivo, no es extraño que el mismísimo papa haya querido presidir la citada ceremonia en la famosa localidad portuguesa. Por esta razón, es también una buena excusa para abordar en este apartado uno de los mejores títulos cinematográficos al respecto: La señora de Fátima (Rafael Gil, 1951).

Francisco, Jacinta y Lucía son tres pastorcitos que reciben la visita de la Virgen María. Esta les ruega que divulguen su mensaje, que oren por arrepentimiento de los pecadores y, sobre todo, por la conversión de Rusia. Aunque aquellos se muestran diligentes, el pueblo desconfía de sus palabras, por lo que comienza a despreciarlos y a perseguirlos, intentando demostrar con ello que se trata de un engaño. No obstante, los niños perseverarán en su propósito, para demostrar a Fátima y al mundo el amor que la Madre de Dios siente hacia todos los hombres.

Por supuesto, se trata de un guion bien conocido por todos, ya que sigue con estricta fidelidad el relato de las apariciones legado por Lucía. Las actuaciones del film son impecables y está lleno de escenas emotivas, como todas las que atañen a las conversaciones de la Virgen con los tres pastorcillos. Sin embargo, hoy es vista por muchos con cierta sorna, ya que ostenta un mensaje claramente anticomunista y muy favorable al régimen del momento.

Pese a la opinión de los críticos modernos, que atacan con virulencia esa enjundia aparentemente nacionalcatólica, se trata de una película idónea para ver estos días. Su elegancia y respeto a la hora de presentar a la Virgen fueron tan cuidadas que sirvieron de inspiración a otros títulos patrios, como Marcelino, pan y vino (Ladislao Vadja, 1954) y Fray Escoba (Ramón Torrado, 1961). Además, fue tan conocida en el momento de su estreno que Hollywood no dudó en hacer su propia versión de las apariciones, tomando como base este largometraje. Se tituló El mensaje de Fátima (John Brahm, 1952), pero no alcanzó la calidad de esta joya española, que es una auténtica delicia.

 

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