Anne-Marie Pelletier, experta en hermenéutica y exégesis bíblica y ganadora del Premio Ratzinger por sus estudios de teología, acudió al encuentro privado que se celebró con el objetivo de discutir sobre las «innovaciones pastorales» -como la acogida de los homosexuales y divorciados vueltos a casar por parte de la Iglesia-, que debían proponerse durante el Sínodo de la familia.
>En mayo de 2015, el vaticanista Edward Pentin informaba en el National Catholic Register acerca de un encuentro privado que se celebró con el objetivo de discutir sobre las «innovaciones pastorales» -en palabras de Pentin-, que debían proponerse durante el Sínodo de la familia que tuvo lugar en octubre.
Fueron alrededor de 50 personas las que acudieron a dicho encuentro -celebrado en la Pontificia Universidad Gregoriana-, entre las que se encontraban obispos, teólogos y representantes de diferentes medios de comunicación.
El grupo selecto de personas que participaron en el evento, que duró un día entero, fueron invitados por el cardenal Reinhard Marx -presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania-, el obispo Markus Büchel -presidente de la Conferencia Episcopal de Suiza-, y el arzobispo Georges Pontier, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia.
Según informa el vaticanista en el National Catholic Register, uno de los principales temas que se discutió en dicho encuentro fue la acogida por parte de la Iglesia de las personas que viven en uniones homosexuales estables. Ninguno de los presentes se opuso a que estas uniones fueran reconocidas como válidas por la Iglesia.
Asimismo, Pentin explica que los participantes del encuentro hablaron también de la necesidad de «desarrollar» la enseñanza de la Iglesia en educación sexual. Instaron a hacerlo desde la «teoría del amor» y no desde la «teología del cuerpo», nombre que otorgó el Papa San Juan Pablo II a sus catequesis sobre el amor humano recogidas bajo el título La Teología del Cuerpo: El Amor Humano en el Plan Divino o Varón y mujer.
Pentin señala que un sacerdote suizo destacó «la importancia de la conducta sexual humana», mientras que otro de los participantes -cuyo nombre no especifica-, defendió que negar la comunión a los divorciados vueltos a casar significaba «castigar a las personas que se han equivocado en el pasado y que ha encontrado una nueva pareja con la que comenzar una nueva vida». Por su parte, Marco Ansaldo, periodista del diario La Repubblica y presente en el encuentro privado, apuntó que estas palabras dichas por hombres del clero parecían ser «revolucionarias».
Anne-Marie Pelletier
El vaticanista destaca también la presencia de la francesa Anne-Marie Pelletier, experta en hermenéutica y exégesis bíblica y ganadora del Premio Ratzinger por sus estudios de teología. Según informó el diario La Stampa, Pelletier defendió que la Iglesia necesita entrar en «una dinámica de escucha mutua», en la que el magisterio continúe guiando conciencias y «haciéndose eco de las palabras de los bautizados». Citando al diario italiano, Pentin habla también de las palabras de un participante que señaló que el Sínodo sería un «fracaso» si simplemente «continuaba afirmando lo que la Iglesia ha enseñado siempre».
Asimismo, Anne-Marie Pelletier realizará las meditaciones para el Vía Crucis que se realizará en el Coliseo el próximo viernes santo.
Una reunión secreta
Pentin se pregunta la razón por la que este encuentro se mantuvo en secreto, tanto que ni siquiera los jesuitas de la Pontificia Universidad Gregoriana estaban al tanto. Fue la periodista Jean-Marie Guénois la primera en informar sobre ello en un artículo publicado por el diario italiano Le Figaro.
El propio cardenal Marx, conocido por ser partidario de cambiar la visión de la Iglesia respecto a los homosexuales, ha negado que dicho evento haya sido celebrado de manera privada e incluso se irritó cuando la prensa le preguntó la razón por la que el evento no había sido anunciado en los medios.
El National Catholic Register pudo acceder a la lista de todos los invitados, entre los que se encontraban personas como el jesuita Hans Langendörfer, secretario general de la Conferencia Episcopal alemana e impulsor de la reciente reforma de la Iglesia alemana para permitir a los divorciados vueltos a casar y a las parejas homosexuales recibir la comunión.
Pentin también destaca la presencia de Eberhard Schockenhoff, teólogo moral conocido por ser el «cerebro» detrás de gran parte del desafío a las enseñanzas de la Iglesia que se establecieron entre el episcopado alemán y en el Sínodo de la familia. Es además un gran crítico del Humanae Vitae y defensor de la homosexualidad dentro del clero y de la reforma de la ética sexual.