Cuando la memoria histórica considera la Cruz un símbolo fascista

Cuando la memoria histórica considera la Cruz un símbolo fascista

La asociación Amigos del Ribalta y el Grupo para la Investigación de la Memoria Histórica de Castellón han pedido al Ayuntamiento de la ciudad que elimine la cruz situada en el parque desde 1944.

Juan E. Pflüger / La Gaceta – La izquierda defensora de la sectaria Ley de Memoria Histórica se quita la careta. Ya lo han dejado suficientemente claro: no buscan “sacar muertos de las cunetas”, atacan a los católicos, de la misma forma en que lo hicieron los miembros del Frente Popular durante la década de los treinta en España.

La asociación Amigos del Ribalta y el Grupo para la Investigación de la Memoria Histórica de Castellón han pedido al Ayuntamiento de la ciudad, cuya alcaldesa es la socialista Amparo Marco, que elimine la cruz situada en el parque desde 1944 y “armonice el espacio” con el resto del entorno.

No es la primera vez que la izquierda radical intenta destruir la cruz del Parque del Ribalta. En 1979 un pequño partido regionalista llamado Esquerra Independiente de Castellón -acabaría desapareciendo y sus miembros entraron en IU y el PSPV- propuso la demolución del monumento que, por entonces tenía una placa en recuerdo a los “Caídos por Dios y por España”.

El acuerdo alcanzado entre PSOE, PCE y UCD, salvó la cruz de ser retirada. Optaron por mantener un símbolo religioso con el que la mayoría de los castellonenses se sentía identificado y solamente cambiaron la inscripción. La nueva decía: “Víctimas de la violencia”.

De esta manera consideraban que se evitaba la parcialidad y se reconocía a los caídos de ambos bandos. A pesar de esta solución, que contentó a todas las fuerzas políticas con presencia en el Ayuntamiento de Castellón de la Plana, salvo a Esquerra Independiente que tenía dos concejales, desde entonces, la cruz ha sido objeto de numerosos ataques vandálicos.

La inteción de los memorialistas y de la asociación Amigos de Ribalta es la mera desaparición del símbolo religioso, ya que con la actual inscripción, consolidada durante casi cuarenta años, no es objeto de aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

Les da igual, desde Amigos de Ribalta lo dejan claro: “La cruz es un símbolo fascista y debe derribarse”. Lo dejan claro, el ataque no es contra el significado del monumento, es contra el sentimiento religioso.

Pero quienes han declarado esta particular guerra contra la religión cuentan con otro impedimento: toda la zona del Parque del Ribalta está considerada como un Bien de Interés Cultural (BIC). Esto supone que si el Ayuntamiento de Castellón aprobase la propuesta formulada por la asociación Amigos de Ribalta, el acuerdo debería someterse a Patrimonio Nacional que debería emitir un informe favorable para poder modificar la actual estructura del BIC.

Además, la sociedad civil ha empezado a moverse y ya se ha creado en Castellón una asociación, Defensa de la Cruz, para velar por que se mantenga el símbolo religioso que es objeto del ataque de las asociaciones de izquierdas.

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