En un documento titulado «La alegría del amor» se abre la posibilidad de recibir los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía contando con un proceso de discernimiento y acompañamiento.
La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal alemana ha publicado un documento titulado «La alegría del amor que se vive en la familia es también la alegría de la Iglesia» que contiene una serie de reflexiones sobre la pastoral matrimonial y familiar a partir de la exhortación apostólica «Amoris Laetitia».
En el documento se hace referencia a las llamadas «situaciones irregulares» y, en concreto, a la situación de los divorciados que se han vuelto a casar y la posibilidad de que accedan al sacramento de la Eucaristía. Los obispos alemanes proponen «soluciones diferenciadas» para cada caso individual y un proceso de discernimiento que cuente con el acompañamiento de un sacerdote.
Tras recordar la indisolubilidad del matrimonio, en el texto se aclara que no todos los fieles cuyo matrimonio se ha roto y se han divorciado y vuelto a casar pueden acceder a los Sacramentos. Sin embargo, el documento sí abre la posibilidad de recibir los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía en ciertos casos de acuerdo con un proceso de discernimiento y formación de la conciencia.
Los obispos alemanes destacan en su documento la importancia de la conciencia y afirman que la decisión individual de no verse capacitado para recibir los sacramentos merece respeto, al igual que la decisión de recibir los sacramentos.
El documento también hace hincapié en la responsabilidad de formar las conciencias, sin pretender sustituirlas, y en evitar tanto una actitud laxa como excesivamente rigorista y advierte acerca del juicio rápido de las llamadas situaciones irregulares.
El documento de los obispos alemanes hace referencia al parágrafo 305 de Amoris Laetitia que afirma que «a causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado —que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno— se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia«.
También se cita en el texto de la Conferencia Episcopal alemana la nota 351 de Amoris Laetitia que se conecta con el citado parágrafo en la que se sostiene que «en ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos. Por eso, «a los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor»: Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 44: AAS 105 (2013), 1038. Igualmente destaco que la Eucaristía «no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles» ( ibíd, 47: 1039).»
Por su parte, el cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una entrevista a Il Timone señaló que «no se puede decir que hay circunstancias por las cuales un adulterio no constituye un pecado mortal» y que «para la doctrina católica es imposible la coexistencia entre el pecado mortal y la gracia santificante».
«“Amoris laetitia” es interpretada claramente a la luz de toda la doctrina de la Iglesia. […] No me agrada, no es correcto que muchos obispos estén interpretando “Amoris laetitia” según su propio modo de entender la enseñanza del Papa», criticó Müller.