Se ha puesto de moda abrir iglesias y templos parroquiales para habilitarlos como albergues para las personas sin hogar. ¿No hay sitios mejores donde alojar a los pobres? Proponemos alternativas más dignas para los que carecen de recursos y más respetuosas para con la sacralidad de los templos.
«En estos días de tanto frío, pienso, y os invito a pensar, en todas las personas que viven en las calles golpeados por el frío y, tantas veces, por la indiferencia». Con estas palabras, el Papa Francisco instaba durante el rezo del ángelus a ayudar a las personas más afectadas por la ola de frío en Italia.
Iglesias como la parroquia de San Calixto, en el barrio romano de Trastevere, respondieron a la llamada del Papa Francisco abriendo sus puertas para acoger durante la noche a las personas sin hogar en la iglesia y en los locales contiguos, una iniciativa de la Comunidad de Sant Egidio. A pocos metros de ahí, se encuentra el Palacio de San Calixto, miles de metros cuadrados sólamente ocupados por un puñado de curiales en apartamentos de centenares de metros, y muchísimas estancias vacías.
También en España, en concreto en Madrid y Barcelona, se han llevado a cabo iniciativas de este tipo. Recientemente, el Arzobispado de Barcelona ha habilitado la iglesia de Santa Anna para acoger a personas sin hogar, tal y como recoge el sacerdote Jorge González Guadalix en un artículo en su blog, en el que también se cuestiona si la archidiócesis no dispone de lugares mucho más dignos que una sala capitular anexa a una iglesia para acoger a los necesitados.
Ante la urgente necesidad de ayuda que tienen las personas sin hogar a causa de la ola de frío en muchos lugares, cabe plantearse si no habría espacios más apropiados para alojar a las personas que viven en la calle que los lugares de culto.
Por ejemplo, en Roma, la Santa Sede podría poner a disposición de los más afectados por esta ola de frío -como respuesta a la invitación de ser una «Iglesia pobre y para los pobres»- los numerosos inmuebles de cientos de metros cuadrados que posee en la capital italiana, muchos de los cuales están ocupados por cardenales, obispos y altos cargos de la Curia romana.
El periodista Gianluigi Nuzzi recoge en un capítulo dedicado al inmenso patrimonio inmobiliario del Vaticano de su libro Via Crucis una lista de los inquilinos que residen en apartamentos de cientos de metros cuadrados de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) sin pagar el alquiler, en zonas de prestigio dentro de Roma. Los datos fueron reunidos por la comisión pontificia COSEA:
Según revela Via Crucis, el total del patrimonio inmobiliario del APSA alcanza una superficie de 347.532 metros cuadrados y el 44% de las propiedades inmobiliarias se encuentran sin arrendar. Y el valor de mercado, siempre referido al patrimonio del APSA, supera los 2.700 millones de euros.
¿De verdad lo mejor que podemos ofrecer a los pobres es el frío suelo de un templo?