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¿Es compatible el zen con la fe católica?

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Hemos tocado en algunos momentos las posturas «extrañas» del sacerdote jesuita Alexander Zatyrka, que ha estado en algunas ocasiones en nuestro país impartiendo sus cursos. Posturas que rayan con el relativismo y se acercan a un peligroso sincretismo. Entonces surgió la pregunta elemental: la filosofía zen que tanto tratan algunos jesuitas de acercar a los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola  ¿Es compatible con la fe católica? Presentaremos brevemente algunas respuestas a las posturas de estos jesuitas (http://eduignaciana.tripod.com/docum/zen.pdf).

Lo primero es manifestar que estamos ante un hecho lamentablemente extendido: «Monasterios, conventos y casas de espiritualidad repartidos por toda España y dirigidos por ordenes religiosas católicas son el lugar elegido por los grupos de meditación zen para hacer proselitismo del budismo y llevar a cabos retiros «espirituales» destinados tanto a neófitos como a practicantes habituales de dicho método de meditación y oración oriental» (http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=4536).

Lo segundo es que frente a ello la Iglesia ha reaccionado duramente mediante la Congregación para la Doctrina de la Fe con un documento llamado «Sobre algunos aspectos de la meditación cristiana». Allí se advierte que «con la actual difusión de los métodos orientales de meditación en el mundo cristiano y en las comunidades eclesiales, nos encontramos de frente a una aguda renovación del intento, no exento de riesgos y errores, de fundir la meditación cristiana con la no cristiana» y añade que «estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de métodos, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo». Posición clara de la Iglesia frente a las posturas que promueve el jesuita Alexander Zatyrka.

La Iglesia volvió a salir al frente en el Consejo Pontificio de la Cultura y el Consejo Pontificio para el Diálogo Inter-religioso, con el documento sobre «La Nueva Era», diciendo de modo similar que «entre las tradiciones que confluyen en la Nueva Era pueden contarse: las antiguas prácticas ocultas de Egipto, la cábala, el gnosticismo cristiano primitivo, el sufismo, las tradiciones de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo renacentista, el budismo zen, el yoga, etc».  Por eso en España la diócesis de Burgos prohibía que en edificios diocesanos se lleven a cabo estas acciones contrarias a la fe. Cosa que el jesuita Zatyrka en su universidad jesuita en México, no toma en cuenta. Afirmaban en Burgos: «No se cederán locales de edificios diocesanos ni de Órdenes,  Congregaciones, Institutos y movimientos eclesiales a sectas, sean o no de Nueva Era, ni a los llamados Movimientos del Potencial Humano. Entre estos Meditación  transcendental, yoga,  zen, Taichi (chuan), Rei-ki, Dianética, Energía Humana y Universal, Método Silva de Control Mental, Tensegridad, Asociación Latinoamericana de Desarrollo Humano, Forum (antes EST), Sahaja Yoga, etc.». Las posturas de algunos jesuitas han sido bien categorizadas en lo dicho por cardenal Paul Poupard, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Cultura; decía que «(hay) una creciente obsesión en la cultura occidental por las religiones orientales y los caminos de sabiduría».

En tercer lugar veamos algunas incompatibilidades entre la filosofía zen, que algunos jesuitas quieren unificar con los ejercicios espirituales de San Ignacio, y la fe católica.

 

  1. El zen enseña que la naturaleza de las cosas es un «vacío». El ser humano para alcanzar grados superiores debe «vaciarse», ponerse «en blanco» de todo. Ello estos jesuitas quieren en primera instancia presentarlo como una «técnica» (es lo que enseñan estos jesuitas en sus cursos de meditación), pero es importante entender que este «vacío» del zen viene de una corriente religiosa, el taoísmo. Hay en este «ejercicios del vacío» (vaciarse de todo para meditar) un contrabando religioso oriental. Esto los lleva a una visión negativa de la realidad.
  2. El zen plantea ver la realidad toda desde esta «nada» o «vacío»; así se podrá «percibir todo puramente». El cristianismo ve todo lo contrario, se llena de fe para desde la fe, que es un contenido, una verdad y un encuentro, mirar la realidad. Es Jesucristo el que ilumina todo.
  3. El zen plantea la inutilidad del pensamiento y la razón, contrario a la fa en Jesucristo que presenta la razón como camino válido de conocimiento (como lo expresa el Catecismo de la Iglesia Católica en sus numerales 31ss.). El zen propone que todo conocimiento se aparte de la persona y ésta llegue a un estado de «vacío» para desde allí encuentre la iluminación. Contrario es para el cristiano, para el cual la única fuente de purificación y de luz es Jesucristo.
  4. Para el zen la experiencia religiosa es llamada «iluminación». Pero para ello la persona misma busca «borrarse a sí misma» (purificarse a sí misma), y «limpia» encontrar en sí la «luz. Cae así en pelagianismo.
  5. Los jesuitas que promueven el zen lo justifican diciendo que es una especia de «técnica respiratoria y de concentración» que ayudará al equilibrio. Pero sabemos bien que ello no es así; que tiene componente opuestos a la fe y que son los que progresivamente entran en el fiel.
  6. Finalmente en cuanto a la salvación (soteriología), afirmaba San Juan Pablo II que «la soteriología del budismo y la del cristianismo son, por así decirlo, contrarias».

Entonces ¿Cómo es posible que un sacerdote católico promueva estas cosas? ¿Cómo puede el padre mexicano jesuita, Alexander Zatyrka, promover en su universidad y en el centro de espiritualidad que tienen, este tipo de cosas con cursos, presentaciones y organizar una «casa de meditación» donde se imparta la corriente filosófica y religiosa del zen y sus derivados? (http://www.cronica.com.mx/notas/2011/598980.html)

Le pregunta de fondo sería ¿Creen ser fieles a Jesucristo y la Iglesia estos sacerdotes jesuitas promotores de este imposible vínculo, «zen – fe católica»? (http://www.ceinigo.org/InteriorEventos.html)

5 comentarios en “¿Es compatible el zen con la fe católica?
  1. Por si le sirve a Alguien.
    Yo creo que si que puede ser compatible, pero… en determinadas circunstancias.
    Primero teniendo buena formación cristiana, católica. Es decir teniendo claro que nada sustituye a la experiencia de la Fe en Cristo y en Dios trino. Eso es lo primero lo esencial y todo lo demas se subordina a eso. Nosotros tenemos revelación. Los creadores del Zen no la tienen. El Zen es una experiencia mental y espiritual sin revelación, y por tanto parcial y que no puede ser tomada bajo ningun concepto ni formalmente ni de hecho como sustituto de la verdadera religión.
    La llamada meditación Zen, no tiene nada que ver con la meditación cristiana que es una oración y un dialogo con Dios y un autoexamen consciente.
    La meditación Zen es una técnica de relajación y de limpieza mental «fisica» por llamarlo de alguna manera que ayuda físicamente al cuerpo en caso de tensiones o ansiedad o estress, pero no sustituye ni tiene nada que ver con por ejemplo meditar un pasaje del Evangelio.
    El Zen vivido por japoneses,monjes por ejemplo, es decir como una cosmovisión completa es a lo máximo que puede llegar la mente humana sin revelación, en medio de una tradición cultural que es la reencarnación pasada por China, mezclada con el Taoismo, y exportada a Japón donde a su vez recibe importantes influencias estéticas y culturales del shintoismo que es una religión de tipo animista, con todos los respetos.
    Es decir un católico tiene muy claro que la reencarnación es una «tontería» dicho sea con el máximo respeto como creencia hacia las personas que así lo consideran, pero no es algo cristiano.
    Es decir un católico puede realizar ejercicios de «relajación» siempre que tenga en cuenta que su cosmovisión ya la tiene y que además es la buena, que no es otra que la buena nueva.
    Parte del problema del zen proviene en que mucha gente ademas denecesidades de trascendencia necesita la belleza, y en el catolicismo, al ir vulgarizando el rito, hemos perdido belleza milenaria, con la excusa de la modernización o por el miedoa parecer antiguos. Hemos perdido tradiciones muy bellas que ahora mucha gente encuentra en este tipo de disciplinas orientales y en parte se dejan fascinar por esos ritos y formas, porque las que les presenta el catolicismo en su casa en esas iglesias «obreras» y modernas son bastante pobres.
    A mi me gusta mucho el Zen como cultura e historia, pero tengo muy claro que una cosa es la Fe y otra cosa el Zen y que nunca, ni por asomo, el Zen puede mezclarse en ritos o activides con un acto religioso.

  2. Lamentablemente el artículo muestra un gran desconocimiento de lo que es el Zen y lo que significa. Pero sobre todo descalifica y hace afirmaciones o juicios de valor que nada tienen que ver con su realidad. Quiza se agradecería más humilidad y prudencia, a la hora de hablar y sentar cátedra sin profundizar, efectivamente dos virtudes muy cristianas. Y es que, efectivamente, la superficialidad en todos los ámbitos es un peligro que lleva a la intransigencia. La sencillez y profundidad de San Juan de la Cruz en sus escritos escritos ayudaría a entender mejor de que se trata. Un cordial saludo.

    1. Quizá el señor articulista entendería la compatibilidad de la meditación zen con el cristianismo si tuviera en cuenta la importancia que tiene la teología negativa en toda la tradición cristiana. El «vacío» no es la nada sinó lo que no es cosa y, precisamente por ello, es indefinible. Decía Santo Tomás que «igual que es absurdo decir que el correr corre, también lo es el afirmar que Dios, la existencia, existe.» Afirmando esto, Santo Tomás no dice, de ninguna manera, que Dios sea nada. Lo único que viene a afirmar es que Dios no es cosa: no es algo definible y, en ese sentido, «vacío».

      En mi opinión, en el acceso a Dios se puede avanzar por muchos caminos. Estos caminos quizá se pueden clasificar en dos categorías fundamentales: la positiva y la negativa. Dentro de la positiva estarían, por ejemplo, las meditaciones ignacianas. En la negativa estaría el zen. Pero no solo el zen, sino también, como ha señalado antes Francisco J, buena parte de las meditaciones de San Juan de la Cruz.

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