La portavoz del Ayuntamiento de Madrid ha asegurado que le «parece que un torso desnudo no tiene por qué ser ofensivo» y ha basado su defensa en el presunto respaldo del arzobispo de Madrid. La concejal de Ahora Madrid que en 2011 asaltó semidesnuda la capilla de Somosaguas ha llegado esta mañana al juzgado para declarar, imputada por los presuntos delitos de profanación y de ofensa a los sentimientos religiosos recogidos en los artículos 524 y 525 del Código Penal. Maestre ha llegado al Juzgado de lo Penal número 6 de Madrid a las 9.15 de la mañana seria y sin hacer declaraciones. A su llegada al juzgado se ha encontrado arropada por amigos y familiares. Durante su declaración en la vista oral, la concejal del Ayuntamiento de Madrid se ha mostrado visiblemente nerviosa y ha señalado en varias ocasiones que no tenía intención de ofender y se ha escudado en no recordar el asalto a la capilla perpetrado hace cinco años. Esta falta de memoria también ha afectado a los testigos que participaron en el asalto o pertenecían a la asociación Contrapoder. Al ser preguntada por el Ministerio Fiscal sobre si cree aún hoy que fue legítima la protesta, Maestre ha contestado que fue una protesta pacífica y legítima pero que «vistas las consecuencias» nadie se atrevería a volver a hacer algo así. No ha negado ni la protesta ni su participación en ella, lo que sí ha negado es haber tenido conocimiento del acto hasta que se produjo y el hecho de haber organizado la protesta. «Defiendo aquello que se hizo», ha declarado Maestre al tiempo que ha defendido que se trataba de una protesta legítima y pacífica. Maestre ha afirmado recordar levemente los hechos porque «fueron cinco minutos hace cinco años». «Yo soy he sido activista y participaba en charlas, manifestaciones», ha reconocido la acusada. «Yo bajé de clase fui a la cafetería de la facultad, era una facultad muy activa, y vi pasar ese grupo de gente y me sumé», ha relatado Maestre sobre el día de los hechos, afirmando además que no sabía que había una convocatoria, que no le constaba que Contrapoder hubiera convocado unos actos en la semana de la mujer. Sólo sabía «que se habían organizado unas jornadas y que había varios eventos», defendiendo por tanto la «espontaneidad» de su actuación. Maestre ha asegurado que, tras conocer los motivos de la protesta, se unió a los manifestantes. Ha reconocido que formaba parte de la asociación Contrapoder, pero que no sabía que la asociación estaba organizando la protesta: «Uno no estaba siempre en todo». Asimismo, ha negado que hubiera carteles anunciando el acto. La concejal de Ahora Madrid ha manifestado que no recuerda que el capellán les dijera que no entraran en la capilla y ha negado que encabezara la marcha hacia la capilla. También ha negado tener conocimiento de que se hubiera empujado al capellán: «Yo no sé lo que sucedió pero creo que fue pacífico». «Recuerdo que me quité la camiseta, no me desnudé, me quedé en sujetador», ha alegado Maestre, que ha defendido que lo hizo porque lo hicieron sus compañeras. Se ha excusado durante el interrogatorio en que las mujeres que entraron en la capilla no estaban sentadas encima del altar ni tocando el altar, aunque sí rodeándolo. Al ser interrogada por la defensa, Maestre ha reconocido que se puso en contacto con el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, para explicarle el sentido de la acción y trasladarle sus disculpas. Las disculpas fueron aceptadas por el arzobispo como una «cuestión de juventud», según la versión de Maestre, que ha afirmado que el prelado le recomendó que desde los cargos públicos se señalara la importancia de la libertad religiosa. Durante la vista oral, Maestre ha querido dejar claro que su intención al participar en la protesta era reivindicar que «en un estado aconfesional y en una universidad pública con carencia de espacios hubiera una capilla católica», si bien varios de los testigos que se encontraban presentes en la capilla han negado que alguno de los lemas estuviera referido a este punto o a la separación entre la Iglesia y el Estado. La portavoz del Ayuntamiento de Madrid ha negado tener conciencia de que se estuviera cometiendo un delito, pero ha asegurado que la protesta y el asalto semidesnuda a una capilla católica era un acto pacífico y legítimo que tenía el fin de mostrar el desacuerdo con la presencia de la capilla en la facultad, aunque el contenido de la protesta según se ha puesto de manifiesto en el juicio estaba más bien referido a reivindicaciones feministas. Eso sí, Maestre ha reconocido que en aquel momento, a sus 22 años y como estudiante de Ciencias Políticas, sabía que la libertad religiosa era un derecho, pero ha negado que su intención fuera ofender: «A mí me parece que un torso desnudo no tiene por qué ser ofensivo». Asimismo, ha declarado que los lemas no estaban dirigidas «a la religión sino a algunas instituciones de la Iglesia Católica». Por su parte, el capellán presente en el acto ha señalado en su declaración como testigo a Maestre como líder de la protesta y ha contradicho a la concejal que ha afirmado en su declaración no haber visto al sacerdote a la entrada a la capilla. «Actuaba como la líder, iba la primera y las demás no entraron hasta que ella lo hizo», ha señalado el sacerdote. «Me empujaron», ha declarado el sacerdote, al tiempo que ha asegurado que pidió a Maestre que «por favor no entraran así». «Me dijo: ‘No quítate, quítate'», ha relatado el capellán. Aunque ha asegurado que no escuchó lo que sucedía dentro de la capilla, sí alcanzó a oír los gritos a la salida. «Me pareció muy bien organizado», ha declarado frente a la pretensión de Maestre de que era un acto espontáneo. «Supe que era una performance organizada por grupos de la universidad, había algún cartel», ha señalado. «Comenzó a entrar gente, se pusieron en círculo en torno al altar», ha señalado uno de los testigos que se encontraban durante el asalto rezando en la capilla. Ha asegurado que cada una de las asaltantes tenía un «papelito» con textos de «declaraciones de obispos sacadas de contexto». Este testigo sí declara haber escuchado los lemas «Contra el Vaticano, poder clitoriano» o «Vamos a quemar la Conferencia Episcopal», «los decían todos, especialmente al salir». Ha asegurado, además, que se sintió ofendido y burlado. Otra testigo que se encontraba en el interior de la capilla rezando ha señalado que escuchó el ruido, vio que se llenaba la capilla, se pusieron alrededor del altar. «Dijeron frases blasfemas contra la Iglesia, se quitaron la camiseta y saliendo gritando blasfemias», ha afirmado la testigo al tiempo que ha confirmado los lemas: «Arderéis como en el 36» o «Menos rosarios y más bolas chinas». Esta testigo también ha declarado que reconoció a Maestre como una de las asaltantes, aunque lo hizo a posteriori porque no la conocía. Ha confesado, además, que lloró después del asalto, al igual que otros de los presentes en la capilla. Un estudiante que en ese momento se dirigía a misa ha declarado que encontró a varias personas llorando tras ocurrir los actos, ofendidas y dolidas por los hechos. Reconoció entre los asaltantes a Maestre, ya que era su compañera de clase. Ha descrito a los asaltantes señalando que llevaban imágenes de Benedicto XVI con una esvástica en el pecho.
Rita Maestre sigue considerando ‘legítimo’ asaltar capillas
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