Campaña de desprestigio contra Ayuda a la Iglesia Necesitada

Campaña de desprestigio contra Ayuda a la Iglesia Necesitada

Algunos medios de comunicación han puesto en tela de juicio la gestión financiera de la organización, a la que han acusado de tener cuentas opacas y una caja B. AIN desmiente rotundamente las acusaciones

Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), fundación pontificia dependiente de la Santa Sede, se ha visto envuelta en una campaña de desprestigio a raíz de un artículo publicado por la revista 21 en el que se acusaba a la organización de irregularidades en su gestión económica. Una de las acusaciones contra AIN sostiene que las cuentas públicas de la fundación no están auditadas, algo que ha negado su actual director en España, Javier Menéndez Ros, quien ha asegurado que todas las cuentas a nivel nacional e internacional están auditadas por KPMG y se presentan ante la Santa Sede. AIN ha respondido a las críticas indicando cómo acceder a las cuentas de la organización, disponibles al público a través de la web de la fundación. Asimismo, desde Ayuda a la Iglesia Necesitada se defienden de las acusaciones de gastos desorbitados afirmando que su gestión económica se lleva a cabo con criterios de austeridad y que los gastos de gestión están al mismo nivel que los de otras instituciones de la Iglesia equiparables. Menéndez Ros también ha negado rotundamente que exista una caja B que escape al control de la auditora, otra de las acusaciones contenidas en el artículo de revista 21. Ha asegurado, asimismo, que de cada donativo que recibe la fundación se expide un recibe con el que queda constancia del ingreso en las cuentas. Esta fundación que ayuda a cristianos en todo el mundo también ha sido acusada de gastos desorbitados en relación con los sueldos de los empleados, comenzando por el director de Ayuda a la Iglesia Necesitada al que se le recrimina el «cobrar un sueldo superior al del presidente del Gobierno» y contar gracias a la organización con «seguro médico privado para él, su mujer y cinco de sus hijos, además de coche de empresa que renueva cada cinco años». La realidad es que Javier Menéndez Ros renunció a su puesto de jefe de Tesorería en la multinacional Unilever y a un 25% del sueldo que cobraba en esta empresa para ponerse al frente de Ayuda a la Iglesia Necesitada, ya que la organización necesitaba la dirección de un profesional de prestigio. Desde la fundación han querido desmentir, además, la afirmación de que entre el 75% y el 50% de los estipendios de misa recibidos en España se quedan en AIN. «El 100% de los donativos para estipendios de misa se entregan a los obispos en sus países de origen para el sostenimiento de sus sacerdotes quienes, en agradecimiento, celebran misas por la intención del donante», recuerdan desde AIN en un comunicado.

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