‘El raiki abre las puertas a la acción de Satanás’

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ManosEnergiaReiki_FlickrEnriqueSaldivarCC-BY-NC-ND-2.0_120815 El padre Alejandro Díaz, exorcista de la Arquidiócesis de La Plata, advierte que ‘un católico que ponga su confianza en el reiki está cayendo en el pecado de superstición’. El sacerdote exorcista de la Arquidiócesis de La Plata (Argentina), P. Alejandro Díaz, advierte a los católicos de los peligros de la práctica del reiki y explica abre las puertas «a la acción satánica». «Un católico que ponga su confianza en el reiki está cayendo en el pecado de superstición. Además, la persona que practica reiki (y sobre la que se practica) se expone a nefastas influencias, obsesiones, vejaciones y posesiones diabólicas» ha declarado. El presbítero hizo esta afirmación en una reciente conferencia sobre el tema con el aval del Arzobispado. «El reiki –dijo– es una práctica que dice manejar ‘energías’, en vista a mejorar la calidad de vida de personas que padecen diferentes enfermedades. Se la considera una ‘terapia alternativa’ y ya la Conferencia Episcopal de Estados Unidos advirtió sobre sus peligros». «Hay que tener en cuenta que es una práctica que invoca espíritus malignos y le abre la puerta al Mal, aunque la mayoría de las veces quien se la abre no lo hace de manera consciente. Es como un chico que juega a la ouija y, sin quererlo, termina llamando al diablo», aseguró. El reiki es una técnica de “sanación” difundida en Occidente como una alternativa más de la nueva era o new age. Se basa en la «energía vital universal» y de ahí su nombre: «ki» significa energía vital, y «rei», universal. Esta energía, que según sostienen sus defensores tiene poder sanador, se puede emitir por las manos.

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  1. CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA

    «393 Es el carácter irrevocable de su elección, y no un defecto de la infinita misericordia divina lo que hace que el pecado de los ángeles no pueda ser perdonado. «No hay arrepentimiento para ellos después de la caída, como no hay arrepentimiento para los hombres después de la muerte» (S. Juan Damasceno, f.o. 2,4: PG 94, 877C).

    394 La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquel a quien Jesús llama «homicida desde el principio» (Jn 8,44) y que incluso intentó apartarlo de la misión recibida del Padre (cf. Mt 4,1-11). «El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo» (1 Jn 3,8). La más grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducción mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios.»

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