Y disfrutó de 10 días de vida junto a su familia…

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Les dijeron que su hijo tenía una enfermedad incurable que le costaría la vida poco después de nacer, si es que lograba nacer con vida, pero no les pareció suficiente razón para eliminarle en el vientre de su madre.

Zion Isaiah Blick from Alpine Chapel on Vimeo.

La historia de Robbyn y Josh Blick está dando la vuelta al mundo. Esta pareja esperaba un hijo y a las 20 semanas de embarazo los médicos les dieron una terrible noticia. Su bebé tenía la enfermedad trisomía 18, también conocida como el síndrome de Edwards.

zion-blick-4 La presencia de un cromosoma adicional en el par 18 iba a hacer que su hijo naciera con diversas anomalías y problemas de salud que pondrían su vida en peligro. De hecho, muchos de los bebés que padecen esta enfermedad mueren antes de nacer. En esta ocasión, Robbyn y Josh pudieron conocer a su hijo, al que llamaron Zion Isaías Blick.

 Como nació con un problema en el corazón, su esperanza de vida era prácticamente inexistente, pero sus padres no perdieron la esperanza y disfrutaron cada momento con su bebé de los diez días que estuvo con ellos. Incluso pudieron llevárselo a casa.

zion-blick-5 Pasados diez días desde su nacimiento, Zion falleció después de una semana rodeado de su familia.

 A través del Instagram de Josh Blick, conocemos cómo vivieron estos días de vida de Zion, que han enseñado al mundo mucho más que 80 años en la vida de muchos otros. Él y su familia dan una lección de amor y esperanza.

zion-blick-6 (eldebate.es)

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Comentarios
1 comentarios en “Y disfrutó de 10 días de vida junto a su familia…
  1. Son testimonios de ejemplaridad católica que nos recuerdan, a mí el primero o en primer lugar, la mediocridad de nuestra vida católica.

    Y lo que dice BALADIO sobre su familia numerosa, bien para la sociedad y para la Iglesia, contrasta con la triste y patética realidad de tantos católicos que se han rendido a la mentalidad mundana antivida,antinatalista, neoburguesa, de corte masónico. Con el agravante de que no escasean entre los tales los que viven en lo profesional de la IGLESIA CATÓLICA.

    De pena y de vergüenza, señores curas y obispos que permitís todo esto. Encima puteando -me lo conozco perfectamente- a otros seglares que sí muestran espiritualidad militante y conversa a Cristo y a su Iglesia.

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