Según afirman algunas víctimas, el Nuncio se reunió el pasado miércoles con el comisario del grupo de San Miguel, fundado en Tuy-Vigo por el Brujo Miguel y que goza de reconocimiento canónico en su diócesis.
En la reunión, según recoge La Voz de Galicia, monseñor Fratini, Nuncio de su Santidad, habría planteado la necesidad de que la diócesis tome alguna decisión que deje aún más claro el distanciamiento de la Iglesia católica respecto al grupo al que el obispado dio su aprobación en el 2009 y que fue tomando cada vez más poder y presencia siendo visible su participación en actos incluso ante el anterior Papa, en la Jornada Mundial de la Juventud, en citas especiales en la catedral de Santiago, o en procesiones como las de Vigo.
En esa mayor contundencia exigida por el representante vaticano se enmarcaría una posible inminente disolución de la asociación radicada en el municipio pontevedrés de Oia, cuya carta de presentación, su página web, fue reformada ayer mismo para borrar cualquier rastro de Miguel Rosendo.
De todos modos algunas víctimas manifiestan su preocupación por los posibles apoyos que aún pudiera tener el Brujo Miguel en el Obispado de Tuy-Vigo, dadas las reticencias del Obispo a firmar el decreto de disolución.
Por su parte, algunos medios señalan que el Obispado tendría ya decidida la disolución pero estaría esperando a solucionar las diferentes relaciones jurídicas contraídas por Orden y Mandato, como la relativa a la residencia de ancianos de Bustarviejo.