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San Bernardo

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san bernardo de claraval

San Bernardo de Claraval fue un monje cisterciense y doctor de la Iglesia.

Bernardo nació en Borgoña, en el año 1090, como tercer hijo de Tescelin el Rojo, señor de Fontaine, y de su mujer, Santa Alette de Montbard. La familia de su padre pertenecía a la baja nobleza borgoñesa, aunque a partir de su enlace con la familia Montbard, su familia subió de estado, pues gozaban de gran prestigio. El padre de San Bernardo entró entonces al servicio del duque de Borgoña, cuando estas tierras aún eran soberanas y no parte de Francia.

En su juventud, se caracterizó por tener una personalidad muy alegre y energética, sin embargo, los placeres mundanos le atraían enormemente, y a pesar de la formación religiosa que había recibido, se entregaba constantemente a la vida del mundo.

En una ocasión, San Bernardo se encontraba en misa, pero se quedó dormido. En ese momento tuvo una visión en la cual la Virgen María le entregaba al Niño Jesús en brazos, y le pedía que lo amara enormemente y que hiciera que los demás también lo amaran. Fuertemente impactado por esta visión, Bernardo decidió retirarse por un tiempo al convento de Citeaux.

Tras un periodo de meditación, Bernardo volvió a su casa con la decisión de hacerse monje, cosa que enfureció a su padre. Sin embargo, Bernardo estaba decidido, y con veintitrés años, abandonó el futuro que su padre tenía pensado para él, e ingresó en la abadía de Citeaux, fundada años antes por San Roberto de Molesmes. En ese momento, el abad de los cistercienses era San Estaban Harding, quien acogió a Bernardo con gran gozo.

Antes de entrar al convento, Bernardo habló a todos sus conocidos tan fervorosamente sobre la vida religiosa de Citeaux, que logró llevarse consigo a cuatro de sus hermanos, uno de sus tíos, y más de treinta amigos. Tiempo después, a la muerte de su madre, el padre de Bernardo también ingresa al convento, y su hermana llega a un acuerdo con su esposo, entrando los dos en la vida religiosa.

En el año 1115, San Estaban Harding, abad de Citeaux se encontraba con el gran problema de la sobrepoblación del convento debido a las múltiples vocaciones que Bernardo había atraído. Por ello, decide enviar a Bernardo, con tan solo veinticinco años de edad, a fundar un nuevo monasterio, donde pueda llevarse a todos aquellos que le seguían fervorosamente. Fue así como Bernardo fundó una nueva comunidad en el valle de Clairvaux, o Claraval. El obispo de Chalons-sur-Mane, Guillermo de Champeaux, le ordenó sacerdote y le invistió como abad del nuevo convento.

La fama de la santidad personal y de la manera de predicar del abad de Claraval crecieron de tal manera, que rápidamente el nuevo monasterio estaba lleno, llegando a tener más de ciento treinta monjes, por lo que fue necesario enviar a algunos a fundar nuevas comunidades. Desde Claraval, se fundaron sesenta y tres conventos más, y de estos, unos trescientos más, tan solo durante la vida de San Bernardo.

El duro régimen de austeridad y sacrificio impuesto por San Bernardo, hicieron que él mismo enfermara gravemente, por lo que el obispo Guillermo de Champeaux intervino personalmente para retirar a Bernardo a una cabaña donde su alimentación fuera suavizada y pudiera mejorar con grandes cuidados.

La predicación de Bernardo se basaba sobre todo en dos pilares: la importancia de la oración, y el amor a la Santísima Virgen. Es hacia Ella que tenía una gran devoción, y era ella la que aparecía en la mayoría de sus visiones. San Bernardo insiste en la necesidad de pedir la mediación de la Virgen para todas las circunstancias.

La fama del abad de Claraval creció enormemente, siendo requerido en múltiples ocasiones por los obispos y el Santa Padre, para asesorarles en todo momento. San Bernardo pasaba de intentar dirigir su abadía, a formar parte de concilios, así como de predicaciones a pedido expreso del Papa. En una ocasión, el beato Urbano II pidió a San Bernardo ayuda para convocar una nueva cruzada, cosa a la que se entregó enormemente.

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Años más tarde, uno de sus discípulos, llamado Bernardo Paganelli di Montemagno, fue elegido Papa con el nombre de Eugenio III. El Papa Eugenio pedía la colaboración de su maestro en todo, por lo que encomendó a Bernardo la predicación de una nueva cruzada. Fue por predicación de San Bernardo, que el rey Luis VII el Joven, su mujer la reina Leonor de Aquitania, así como sus hermanos los príncipes, y demás señores, se postraron ante el abad para recibir la cruz de la Santa Cruzada. Fueron tantos los que pidieron formar parte de la campaña contra los musulmanes, que San Bernardo tuvo que recortar parte de su hábito para completar las cruces de quienes pedían entrar. Después de predicar en la corte francesa, San Bernardo se trasladó a Alemania, donde entregó la cruz de las cruzadas al emperador Conrado, junto con su nieto, Federico Barbarroja, decididos a luchar tras escuchar al abad.

El fracaso de la cruzada, menguó enormemente la fama de San Bernardo, ya que muchos pensaban que debido a su santidad, la cruzada tendría que ser exitosa. Sin embargo, San Bernardo sabía que el fracaso de la campaña se debía a los pecados de los caballeros que participaban en ella, por lo que triste al ver la realidad, se puso en marcha para crear las órdenes militares, y así asegurar la santidad de los que participaban en las cruzadas. A San Bernardo se le debe, en gran parte, la creación de la Orden de los Templarios, cuyos estatutos escribió personalmente y luchó para que fueran aceptados por el Concilio de Troyes.

En el año 1153, tras un largo malestar, San Bernardo murió. Su fama de santidad recorría ya toda la cristiandad. Fue canonizado en el año 1174 por el Papa Alejandro III, y en 1830 fue proclamado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío VIII. Se le llamó el doctor melifluo (doctor boca de miel) debido a su predicación.

En España, la devoción a San Bernardo es especialmente importante, al ser él el santo patrón de Gibraltar y de Algeciras. San Bernardo es también el patrono de los trabajadores agrícolas.

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