«Hay cristianos con cara de pimiento avinagrado, siempre con cara así… esos no son cristianos»

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Custodia Señor el Espíritu Santo en nosotros, la gracia y paz que nos has regalado, para que no seamos cristianos avinagrados, invitó a pedir el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina de este jueves, en la capilla de la Casa de Santa Marta.Recordando que Jesús, antes de subir el Cielo, habló de tantas cosas, pero sobre todo reiteró «tres palabras clave»: «paz, amor y alegría», el Obispo de Roma hizo hincapié en el mandamiento de amar a Dios y al prójimo. Casi un «protocolo» – en Mateo 25 – en el que «todos seremos juzgados». Con el Evangelio de este día, destacó el Papa Bergoglio, Jesús añade una cosa sobre el amor nueva y nos dice: «No sólo amen, sino permanezcan en mi amor»:

«La vocación cristiana es esto: permanecer en el amor de Dios. Es decir, respirar, vivir con ese oxígeno. Vivir gracias a ese aire. Permanecer en el amor de Dios, con esto cierra la profundidad de su discurso sobre el amor. Y añade… Y ¿cómo es su amor? «Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes» – un amor que viene del Padre. La relación de amor entre él y el Padre es la relación de amor entre él y nosotros. Y a nosotros nos pide que permanezcamos en este amor que viene del Padre».
Paz y amor que no vienen del mundo, sino que vienen del Padre y de Jesús, que nos exhorta a permanecer en su amor. Amor que nos lleva a cumplir los mandamientos, volvió a señalar el Papa, reflexionando luego sobre la alegría cristiana:

«La alegría es como el signo del cristiano… un cristiano sin alegría o no es cristiano o está enfermo. No hay otra, no está bien de salud… como ya dije alguna vez, hay cristianos con cara de pimiento avinagrado, siempre con cara así… con el ceño fruncido… también el alma es así… (sonríe) allí está lo feo… esos no son cristianos. Un cristiano sin alegría no es cristiano. La alegría es como el sello del cristiano, también en el dolor, en las tribulaciones, aun en las persecuciones».

Paz, amor y alegría son tres palabras que nos deja Jesús, con el don del Espíritu Santo:

«…El gran olvidado de nuestra vida ¿eh?… Tendría ganas de preguntarles – pero no lo haré ¿eh? ¿Cuántos de ustedes le rezan al Espíritu Santo? no levanten la mano… Es el gran olvidado, el gran olvidado. Y Él es el don, el don que nos da la paz, que nos enseña a amar y que nos llena de alegría. En la oración le pedimos al Señor: ¡custodia tu don! Le pedimos la gracia que el Señor custodie al Espíritu Santo que está en nosotros. Que el Señor nos dé esta gracia: custodiar siempre al Espíritu Santo en nosotros. Ese Espíritu que nos enseña a amar, nos llena de alegría y nos da la paz»

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Comentarios
0 comentarios en “«Hay cristianos con cara de pimiento avinagrado, siempre con cara así… esos no son cristianos»
  1. “Hay cristianos con cara de pimiento avinagrado»

    Podía haber sido peor, que nos dijera que tenemos cara de guindillas de Tudela. …

  2. Una homilía realmente muy muy profunda, si señor.
    En serio, ¿no dijo Bergoglio «quién soy yo para juzgar a nadie»? Pues menudo ejemplo nos está dando para que juzguemos como no cristianos a otros, basado ojo al dato, en el aspecto físico ni más ni menos.

  3. El Papa Francisco con mucho acierto nos recuerda que Jesús, con el don del Espíritu Santo nos deja tres «palabras»: PAZ, AMOR Y ALEGRÍA.
    Quisiera yo añadir y completar, modestamente, esta afirmación, para afirmar lo que conozco por propia experiencia: Que con el Don del Espíritu Santo lo que nos regala el Señor no son solamente «palabras», sino lo que esas palabras significan, en toda la riqueza de contenido que nuestra limitada capacidad sea capaz de vivir. «La paz o dejo, mi Paz o doy» «Amaos unos a otros como yo os he amado» «Vuestra alegría nadie podrá arrebatarla»
    Recibimos con fruición y provecho, un día más, las enseñanzas del Papa Francisco.

  4. Es lamentable escuchar una y otra vez su fijación con la cara de las personas. Dice poco de su talla humana..
    Lo peor es que se cree simpatico, pero parece más «un ciezo» que va de gracioso. Es lo que hay.. toca sufrir.

  5. Vale, santo padre Francisco, «paz, amor y alegría». Pero acaso si la Iglesia católica toda, o sea, cuan universal es, comenzase a «limpiarse a sí misma» de tanto trepa, mediocre, figurón, arribista, feminista proabortista, antinatalista, espiritualista desencarnado, mundanizante y demás tropa que ha ido, pongamos en los últimos 50 años, plantando sus tiendas en la Iglesia, entonces igual habría más motivos eclesiales para esa paz, ese amor y esa alegría.

    Pero es que contemplando el tétrico panorama de esta Iglesia, sinceramente, sí, sé que existió hace años en Guatemala un obispo que se llamó Juan Gerardi, asesinado por las mafias del narcotráfico, lo sé, y sé que existen monjes y monjas de vida contemplativa que no salen en los periódicos ni en Internet, también lo sé. Pero también, santo padre Francisco, tengo el incurable defecto de creer que en esta Iglesia se ha instalado -y creo que más por culpa de los pastores que por mi culpa, por mi gran culpa-, la más espantosa de las mediocridades, la más espantosa de las incoherencias entre la fe y la vida…

    El Maligno ha entrado a saco en esta Iglesia. Y uno, sí, santo padre Francisco, claro que busca la paz, el gozo, la alegría, etcétera, pero a menudo no da la Iglesia motivos para nada de eso; la promesa de Cristo, sí, pero hay que buscar y rebuscar no poco en la Iglesia para encontrar motivos para la alegría, para la esperanza, parafraseando aquí y ahora los clásicos libros del sacerdote y escritor fallecido hace décadas José Luis Martín Descalzo.

    Con todo respeto, santo padre Francisco, es lo que siento; si me equivoco u ofendo, usted sea el primero en perdonarme.

  6. » Animaos los unos a los otros mientras dure este hoy….» (1ª Tesalo. 5-11, ). Pues si, nos tenemos que animar los unos a los otros en este camino, porque si lo que ponemos son piedras……pobre de nosotros, no nos ayudamos. Pero todos, porque todos somos Iglesia, desde el Papa hasta el último cristiano.Y viendo las piedras que nos caen desde la jerarquía de la Iglesia, más nos vale que nos animemos y rezemos, porque cualquier dia nos aplasta una mole. Bendiciones

  7. Desde que a los jesuitas les dio por inventarse su propia iglesia, y fueron metiendo sus ideas progres, humanistas, masonas, marxistas, relativistas y todo lo imaginable, menos el Evangelio de Cristo, la cosa está cada vez peor. Y ahora resulta que tenemos que estar contentos como unas castañuelas viendo la demolición de nuestra Iglesia. Mucha misericordia pero ninguna justicia es lo que nos pregonan; seguramente para que todos estemos contentos como los lelos. Así debe de ser que nos quieren: sin capacidad de juicio.

  8. Durante una homilía pronunciada el viernes 20 de diciembre en la capilla de la Casa Santa Marta, en el Vaticano, Francisco dió a entender que la Santísima Vírgen María experimentó sentimientos de rebeldía al pie de la Cruz, que fue tomada de improviso por la Pasión de su divino Hijo, que creyó que las promesas formuladas por el ángel Gabriel el día de la Anunciación no eran sino mentiras y que por ende había sido engañada. Cito sus palabras : « Ella estaba silenciosa, pero en su corazón, ¡cuántas cosas le decía al Señor! ¡Tú, aquel día, me dijiste que sería grande ; me dijiste que le darías el trono de David, su padre, que reinaría para siempre y ahora lo veo aquí! ¡La Vírgen era humana! Y tal vez tenía ganas de decir : ¡Mentiras! ¡Me han engañado! » Estas palabras son sencillamente escandalosas. La tradición nunca ha atribuido a María sentimientos de revuelta ante el sufrimiento. Su disposición permanente en toda circunstancia fue la que tuvo el día de la Anunciación : « He aquí la servidora del Señor, que me sea hecho según tu palabra. » (Lc. 1, 38) La Iglesia venera a María como Reina de los Mártires, lo que no habría sido posible si no hubiese consentido a realizar el infinito sacrificio que Dios le pedía : hacer entrega de la vida de su divino Hijo con miras a la salvación de la humanidad caída, y del cual ella era plenamente conciente desde la profecía que le hiciera Simeón el día de la Presentación del Niño Jesús en el Templo : « Y a tí una espada te atravesará el alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones. » (Lc. 2, 35) Como lo explica San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, en su obra Las glorias de María : « Cuanto más amaba a Jesús, tanto más su sufrimiento se acrecentaba, al considerar que debía perderlo por una muerte tan cruel. Cuanto más se acercaba el tiempo de la Pasión de su Hijo, tanto más desgarraba su corazón de madre la espada de dolor predicha por Simeón. » (Segunda parte, Primer Dolor) Y también : « (…) María, quien por amor de nosotros consintió en verlo inmolado a la justicia divina por la barbarie de los hombres. Los espantosos tormentos que María padeció, tormentos que le significaron más de mil muertes (…) Contemplemos unos instantes la amargura de esta pena, que hizo de la divina Madre la Reina de los mártires, dado que su martirio sobrepasa el de todos los mártires (…) Como la Pasión de Jesús comenzó a su nacimiento, según San Bernardo, así María, semejante en todo a su divino Hijo, sufrió el martirio durante toda su vida. » (Segunda parte, Discurso XI) Ningún signo de rebeldía ni de ignorancia en María, sino una completa sumisión a la voluntad divina y una total conciencia en su acto libre y voluntario de consentimiento en la inmolación de su divino Hijo por la salvación de los hombres. Así como Eva fue íntimamente asociada a la falta de Adán, así también María, la nueva Eva, fue asociada estrechamente al sacrificio redentor de Jesús, el nuevo Adán, sobre el altar de la Cruz. Esa es la doctrina tradicional de la Santa Iglesia de Dios, en conformidad con la revelación divina, en las antípodas de los dichos impíos y blasfematorios proferidos por quien ocupa la cátedra de San Pedro.

    Alejandro Sosa Laprida

  9. «Durante una homilía pronunciada el viernes 20 de diciembre en la capilla de la Casa Santa Marta, en el Vaticano, Francisco dió a entender que la Santísima Vírgen María experimentó sentimientos de rebeldía al pie de la Cruz, que fue tomada de improviso por la Pasión de su divino Hijo, que creyó que las promesas formuladas por el ángel Gabriel el día de la Anunciación no eran sino mentiras y que por ende había sido engañada. Cito sus palabras : « Ella estaba silenciosa, pero en su corazón, ¡cuántas cosas le decía al Señor! ¡Tú, aquel día, me dijiste que sería grande ; me dijiste que le darías el trono de David, su padre, que reinaría para siempre y ahora lo veo aquí! ¡La Vírgen era humana! Y tal vez tenía ganas de decir : ¡Mentiras! ¡Me han engañado! » Estas palabras son sencillamente escandalosas. La tradición nunca ha atribuido a María sentimientos de revuelta ante el sufrimiento. Su disposición permanente en toda circunstancia fue la que tuvo el día de la Anunciación : « He aquí la servidora del Señor, que me sea hecho según tu palabra. » (Lc. 1, 38) La Iglesia venera a María como Reina de los Mártires, lo que no habría sido posible si no hubiese consentido a realizar el infinito sacrificio que Dios le pedía : hacer entrega de la vida de su divino Hijo con miras a la salvación de la humanidad caída, y del cual ella era plenamente conciente desde la profecía que le hiciera Simeón el día de la Presentación del Niño Jesús en el Templo : « Y a tí una espada te atravesará el alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones. » (Lc. 2, 35) Como lo explica San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, en su obra Las glorias de María : « Cuanto más amaba a Jesús, tanto más su sufrimiento se acrecentaba, al considerar que debía perderlo por una muerte tan cruel. Cuanto más se acercaba el tiempo de la Pasión de su Hijo, tanto más desgarraba su corazón de madre la espada de dolor predicha por Simeón. » (Segunda parte, Primer Dolor) Y también : « (…) María, quien por amor de nosotros consintió en verlo inmolado a la justicia divina por la barbarie de los hombres. Los espantosos tormentos que María padeció, tormentos que le significaron más de mil muertes (…) Contemplemos unos instantes la amargura de esta pena, que hizo de la divina Madre la Reina de los mártires, dado que su martirio sobrepasa el de todos los mártires (…) Como la Pasión de Jesús comenzó a su nacimiento, según San Bernardo, así María, semejante en todo a su divino Hijo, sufrió el martirio durante toda su vida. » (Segunda parte, Discurso XI) Ningún signo de rebeldía ni de ignorancia en María, sino una completa sumisión a la voluntad divina y una total conciencia en su acto libre y voluntario de consentimiento en la inmolación de su divino Hijo por la salvación de los hombres. Así como Eva fue íntimamente asociada a la falta de Adán, así también María, la nueva Eva, fue asociada estrechamente al sacrificio redentor de Jesús, el nuevo Adán, sobre el altar de la Cruz. Esa es la doctrina tradicional de la Santa Iglesia de Dios, en conformidad con la revelación divina, en las antípodas de los dichos impíos y blasfematorios proferidos por quien ocupa la cátedra de San Pedro».

    Alejandro Sosa Laprida

  10. las caras del cardenal Bergoglio en buenos aires eran las de una persona amargada y avinagrada, esa cara de los que no son cristianos como el mismo lo dice…… ahora que onda?

  11. Pues nadie se mete con esa sonrisa jesuitica, forzada y poco sincera que tanto frecuenta. ¡Diga algo positivo que ya nos tiene hartos con tanto dar lecciones!.Entre los catolicos de antes de llegar Vd. tambien los habian santos y respetaban las palabras de Dios en las Escrituras… y por ende, si comulgasen los recasados, estarian comiendo su propia condenacion (S,Pablo). Jesuita y argentino, ¿que mas se le puede pedir?

  12. A lo mejor SS esperaba una fiesta continua después de su elección como Papa y se está encontrando con un velatorio ante la decadencia de gran parte de la cúpula de la Iglesia. Si es que no se puede tener todo. Yo desde luego ni miraré los «pimientos avinagrados» no sea que confunda mi semblante con los vegetales confitados y no como fruto del panorama que vemos en la Iglesia. Supongo que no estará dictando prohibición a la penitencia ¡pobres de los que están dedicados a la vida ascética!

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