El Papa recibe a los obispos del Timor Oriental

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TimorOriental3-e1332953328800El Papa Francisco ha recibido esta mañana a los prelados de la Conferencia Episcopal de Timor Oriental en visita “ad Limina Apostolorum” y entregó, a los obispos el texto del discurso a ellos destinado. En el texto, el Santo Padre trata algunas de las preocupaciones que los prelados le han referido: la contribución de los obispos como conciencia crítica de la nación; la Iglesia en misión, movida por la misericordia; y hacer llegar la Buena Nueva de la salvación expresada en los idiomas locales. “La Iglesia pide en la sociedad sólo una cosa -se lee en el texto-: la libertad de anunciar el Evangelio de una manera íntegra, incluso cuando va contra corriente de los valores actuales… vosotros, queridos hermanos, no tengáis miedo de hacer esta contribución a la Iglesia para el bien de toda la sociedad… Pero si no existe la piedad, hoy en día hay pocas posibilidades de entrar en un mundo de “heridos” que necesitan comprensión, perdón, y amor. Por esto no me canso de llamar a toda la Iglesia a la “Revolución de la Ternura”. El Santo Padre les anima “sin disminuir el valor del ideal evangélico a controlar , con misericordia y paciencia, el potencial de crecimiento de los pasos, que se realizan día a día… y prestar atención a este desafío con una sólida formación de los sacerdotes, religiosos y fieles laicos”. A esto el Papa añade que no se pretende sólo una evangelización especializada ya que hay que hacer de cada cristiano un protagonista porque “si una persona experimenta verdaderamente el amor de Dios que salva, no tardará mucho tiempo en salir a proclamarlo, no esperará a que le den grandes lecciones o instrucciones. Cada cristiano es un misionero en la medida en la que encuentra el amor de Dios en Jesucristo… en todos los bautizados -añade- es el Espíritu el que lleva a evangelizar. Asimismo Francisco señala que desafío no significa amenaza. El Pontífice habla del triple lugar que el obispo debe desempeñar con sus fieles: al frente, para mostrar el camino a su pueblo , en el centro para mantenerlo unido y neutralizar estampidas, y detrás , para que nadie llegue tarde o se extravíe… En cualquier caso, sed hombres capaces de sostener, con amor y paciencia, los pasos de Dios en su pueblo y valorizad todo lo que le mantinga unido, teniendo cuidado con los posibles peligros, pero sobre todo haced crecer la esperanza: ¡que haya sol y luz en los corazones!

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