II obispo de Piedras Negras confirma significado de blasón episcopal

II obispo de Piedras Negras confirma significado de  blasón episcopal

Los escudos de armas son la reunión de símbolos de linaje y potestad; abolengo, pertenencia a una familia, títulos de tradición y poder. En la Iglesia, las insignias eclesiásticas manifiestan la dignidad y potestad del obispo, indicativo de su línea pastoral. Se dice que, por cuestiones militares, la heráldica eclesiástica nació como necesidad distintiva del individuo y de la familia de su pertenencia. En la Edad Media, hacia 1307, las casas religiosas de Inglaterra registran los primeros sellos particulares y únicos que evolucionarían hacia los escudos de armas; en sus orígenes, los emblemas de obispos requerían del blasón para señalar linaje, origen- y  armería en general.

Las heráldicas eclesiásticas han depuesto símbolos para hacer más “humildes” los oficios. Benedicto XVI eliminó la tiara papal, la corona del soberano, supliéndola por la mitra sencilla sin mayores ornamentos. Francisco agregó una leyenda innovando el estilo del escudo conservando la mitra en su oficio como obispo de Roma.

Echar una mirada a los actuales escudos de los obispos de México refleja particularidades de su oficio; agradeciendo por sus orígenes y agregando raíces personales o símbolos de sus apellidos. En todos se conservan los emblemas como el galero borlado, la cruz patriarcal o la sencillez de una cruz latina.

Apenas nombrado II obispo de Piedras Negras, llama la atención cómo  monseñor Alfonso Miranda Guardiola (1966  ha confirmado una heráldica sui generis. Nombrado en marzo de 2014 titular de Idicra y auxiliar del Arzobispado de Monterrey, el exsecretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano es de esos casos raros entre el clero que no se formó en Roma. Realizó una especialización en la Universidad Pontificia de México además de una carrera civil en Ingeniería Industrial por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ordenado en 1998 por imposición de manos del cardenal Adolfo Antonio Suárez Rivera.

Como este blog difundió en hace una década, el escudo de Miranda Guardiola  tiene,  de primer impacto, la deposición de los emblemas episcopales, signo de servicio, de cercanía. Padre obispo y pastor que da la vida por los marginados y necesitados. Ese  primer blasón tenía detrás el signo de su origen vocacional, el Cerro de la Silla; ahora, el II obispo de Piedras Negras, diócesis creada en 2003, incorpora signos distintivos de esa región fronteriza y de la explotación del carbón de esa zona de México con el “sol que nace de lo alto, Jesucristo Nuestro Señor, en un cielo abierto y de azul precioso que evoca la alegría, la luz y, sobre todo, el horizonte lleno de esperanza que es la diócesis de Piedras Negras”, según describe el obispo Miranda en sus redes sociales.

El lema episcopal prevalece, el mismo al iniciar su ministerio como auxiliar de Monterrey,  de lado del escudo más bien como para complementar esta riqueza simbólica y meter al espectador en la nueva idea y antigua de Iglesia: “Que nadie se sienta solo, que nadie se quede fuera”.

Tiene por introducción la apertura y así lo indica el autor: “Más abierto, más fresco, más relajado, por eso el sombrero y las borlas, así más desplegadas, más sueltas, más en libertad, incluso en el suelo, queriendo manifestar con ello, una actitud de apertura, servicio, y humildad”.

Y al centro, la imagen central, la del Buen Samaritano, “que no es otro que Jesús, quien abraza al herido, al enfermo, al que está tirado, al que está caído por múltiples razones y circunstancias, de las cuales Jesús no se alza como juez, sino que lo levanta, sostiene su cabeza, limpia su cara con sus manos, y con toda la ternura lo toca, lo abraza y le da de beber agua, él que es el manantial de vida, con la que le da la salud.
Alfonso Miranda Guardiola, II obispo de Piedras Negras, iniciará este nuevo capítulo de su sacerdocio el miércoles 31 de julio

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