Y que tal vez se publica para producirlo.
http://www.hoy.es/don-benito/cura-condenado-carcel-20180119210817-nt.html
Un sacerdote, condenado, según leo, recientemente a una muy dura pena sigue diciendo misa. Supongo que por estar recurrida la condena y seguir de momento en libertad.
En estos tristísimos asuntos hay dos causas que no son coincidentes en el tiempo. La del Estado y la de la Iglesia. Siempre he pensado que era la Iglesia la que primero debía intervenir y resolver no yendo a remolque de las autoridades civiles y hasta estoy dispuesto a creer que en más de una ocasión el obispo es el primer sorprendido cuando estalla el escándalo. Aunque también, tal vez en falta, de su estricta obligación in vigilando.
El abuso de menores me parece especialmente asqueroso y en un sacerdote más pues en él no sólo es gravísimo delito sino también enorme pecado. Que no sólo le mancha al que lo comete sino incluso a toda la Iglesia. Ésta se ha encontrado con una situación espantosa y pienso que no la sabe resolver bien. Porque no me parece lo mismo el caso de un sacerdote que hace treinta años cayó en esa infamia y luego llevó una vida digna y hasta ejemplar que el que es denunciado por hechos de hoy o del próximo ayer. Cualquier criminal, con muchos años de cárcel cumplidos, o sin cumplir ninguno por haber prescrito su crimen, por horrible que haya sido, tiene derecho a integrarse en la sociedad sin la menor traba. Un cura parece ser que no. Ya digo que me estoy refiriendo a aquellos a los que les descubren algún hecho de hace veinte o treinta años, por supuesto que asqueroso, pero en el que no volvieron jamás a reincidir.
Este caso parece reciente. Las religiosas quieren, necesitan, su misa diaria, los curas cada vez son menos, no existe el menor peligro para inocentes niños, pero incluso así, si es tan grave la pena y tan reciente, en mi opinión, ese sacerdote, que está en su derecho a recurrir y a permanecer en libertad mientras los tribunales no determinen otra cosa, no debería decir misa, salvo en su casa, aunque la Iglesia no se lo hubiera prohibido.
Pero esa es mi opinión que naturalmente sólo vale para mí.