La CEE se prepara para el «Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación»

La CEE se prepara para el «Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación»
La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social ha publicado su Mensaje para el Día mundial de oración por el cuidado de la creación 2025, con el lema “Semillas de paz y esperanza”, en sintonía con el tema “Paz con la Creación” del Año Jubilar y el décimo aniversario de Laudato si’. La Jornada se celebra el 1 de septiembre.
El texto en versión íntegra subraya la raíz moral de la crisis ecológica, vincula “deuda ecológica” y deuda financiera, y propone tres “semillas de paz”: fin de las guerras, estilos de vida sobrios y reconstrucción de la confianza. El mensaje incorpora citas magisteriales y firma colectiva de los obispos de la Subcomisión.
La CEE recuerda que el Tiempo de la Creación se extiende del 1 de septiembre al 4 de octubre (día de san Francisco de Asís) y pone a disposición materiales litúrgicos: formulario y leccionario de la misa “para el cuidado de la creación”, y subsidios para sede y monitor.

No deificar la naturaleza: la doctrina católica y el lenguaje preciso

El marco bíblico del mensaje papal para esta Jornada insiste en una hermenéutica que evite confundir cuidado con culto: la Biblia no avala un dominio despótico ni un naturalismo que sustituya al Creador. “Labrar y cuidar” (Gn 2,15) describe una reciprocidad responsable entre hombre y naturaleza, no su deificación.

Industrialización y emisiones: el foco no solo en Occidente

El documento episcopal señala la “deuda ecológica” de los países industrializados. Falta un matiz clave: la geografía actual de las emisiones ya no es exclusivamente occidental. Informes internacionales recientes sitúan a China en torno al 35% del CO₂ global y a India por encima de la UE como tercer emisor; el conjunto de Asia en desarrollo aporta cerca de la mitad de las emisiones mundiales. Ignorar este dato distorsiona el diagnóstico y, por tanto, la justicia de las soluciones.

Un debate científico vivo… y distinto del deber de custodiar

Conviene distinguir niveles: existe debate científico —no sobre la necesidad de custodiar bosques, paisajes y ecosistemas— sino sobre magnitudes, sensibilidad climática, escenarios y costes de mitigación. Este debate legítimo no exime del mandato moral de proteger la creación, pero reclama prudencia al convertir determinados modelos o agendas en dogma político o teológico.

Deudas, guerra y pobreza: el encuadre social de la ecología

El mensaje enlaza “deuda ecológica” y condonación de deuda en clave jubilar, además de alertar sobre el impacto socioambiental de los conflictos. La llamada a estilos de vida sobrios y a reformas estructurales busca que la ecología no sea un eslogan, sino una virtud social que ordena la economía al bien común.

Profundidad frente a consignas

Para una pastoral ecológica fecunda se requieren: lenguaje teológico claro que evite panteísmos; diagnóstico global que incluya la megaindustrialización y la contaminación en del mundo actua, apertura al debate científico sin confundirlo con el deber de custodiar; y propuestas concretas que promuevan justicia, paz y desarrollo humano integral.

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