Los habitantes de la zona, alertados por el humo y las llamas, acudieron con mangueras para sofocar el incendio y evitar daños mayores. Aun así, la iglesia ha sufrido importantes destrozos en paredes, puertas y mobiliario. No hay a esta hora información sobre el estado del Santísimo. El caso ha pasado a manos de la Policía Judicial para esclarecer los hechos.
La Unión de Comunidades Islámicas de Andalucía (UCIDAN), integrada en la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE), ha emitido un comunicado en el que condena lo ocurrido, insistiendo en que se trata de un “hecho aislado”, expresión que ya se ha convertido en un clásico cada vez que un templo cristiano sufre ataques de este tipo.
Conviene recordar que UCIDE forma parte de la Comisión Islámica de España (CIE), presidida por Ayman Adlbi, actualmente imputado en la Audiencia Nacional por presunta financiación del terrorismo islamista en Siria. Pese a esa situación judicial, el Gobierno ha destinado recientemente más de 440.000 euros en subvenciones a la CIE, lo que ha despertado duras críticas por el apoyo económico a una entidad cuya máxima figura está bajo sospecha.
Mientras tanto, proliferan en España mezquitas sostenidas con financiación exterior, especialmente del wahabismo saudí, sobre las que apenas existe control. Buena parte de la comunidad islámica organizada está dominada por corrientes radicales, que operan a través de una densa red de asociaciones y fundaciones con amplia libertad de acción. Y frente a ello, la Conferencia Episcopal Española parece no enterarse —o no querer enterarse— de nada, ocupada en debates buenistas mientras la realidad de la situación se complica.
El suceso ha generado una fuerte conmoción en esta pequeña localidad de la Costa de Granada, donde los vecinos destacan tanto el susto vivido como la rápida reacción comunitaria para salvar la iglesia de un desastre mayor.
