Argüello pide reforzar la oración y adoración y la escucha de la Palabra

Argüello pide reforzar la oración y adoración y la escucha de la Palabra

En una carta dirigida a los fieles, el Arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha exhortado a la comunidad a profundizar en su fe y prepararse para el Año Santo que la Iglesia celebrará en 2033.

Este tiempo jubilar, según Argüello, es una oportunidad para «vivir estos años como tiempo de especial invocación al Espíritu Santo para discernir la llamada del Señor en los grandes cambios que estamos viviendo en la Iglesia y en la sociedad».

El arzobispo enfatizó la importancia de reencontrarse con la esencia del cristianismo a través de la oración, la adoración y la participación comunitaria. «Hemos de reforzar, más aún si cabe, todo aquello que nos lleve al encuentro vivo con el Señor: la oración y adoración, la escucha de la Palabra, los encuentros con otros hermanos», señaló, subrayando la centralidad de la Eucaristía dominical en esta búsqueda espiritual.

Luis Argüello también destacó la necesidad de fomentar la vida como vocación, poniendo especial énfasis en dos áreas clave: el matrimonio cristiano y el ministerio ordenado. «Estamos llamados, queridos hermanos, a promover la vida como vocación. Todos discípulos misioneros, llamados a descubrir nuestro rostro vocacional», afirmó, añadiendo que la Iglesia diocesana está preparando candidatos para los ministerios laicales, un servicio que el Papa Francisco ha querido extender a hombres y mujeres.

La carta también aborda la importancia del discernimiento comunitario, instando a las parroquias y consejos pastorales a convertirse en «verdaderos equipos misioneros, lugares también de oración, reflexión y discernimiento». Argüello ha convocado a todos estos grupos para una reunión especial el último sábado de septiembre, destacando la importancia de la colaboración entre laicos, consagrados y presbíteros para renovar la misión de la Iglesia en Valladolid.

El arzobispo reconoció los desafíos actuales, especialmente la disminución del número de sacerdotes y el alejamiento de muchos de la vida eclesial. «Quizá estamos llamados a vivir una cierta itinerancia apostólica», mencionó, aludiendo a la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades y encontrar maneras efectivas de mantener la presencia de la Iglesia en la vida cotidiana de las personas.

En cuanto a la dimensión social de la fe, Argüello subrayó la importancia de vivir el mandamiento del amor tanto dentro como fuera de las comunidades cristianas. «Esta dimensión social que se expresa en la vivencia del mandamiento nuevo en el interior de nuestras comunidades cristianas, es para llevar este amor a la plaza pública», insistió, mencionando específicamente la necesidad de apoyar a los ancianos, los enfermos, los inmigrantes y aquellos con dificultades económicas.

Finalmente, el arzobispo llamó a un renovado compromiso con organizaciones caritativas como Cáritas, Manos Unidas y Ayuda a la Iglesia Necesitada, destacando que «quizás lo más importante sea el testimonio personal y comunitario que demos cada uno de nosotros de la caridad del Señor». Concluyó recordando que el camino hacia el jubileo de 2033 pasa por el Pesebre y la Cruz, invitando a todos a preguntarse: «¿para quién soy yo?» y a vivir como «discípulos misioneros que quieren cantar la gloria de Dios y ensanchar su Reino».

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