El Papa Francisco llegó este viernes al Jardín Vasco da Gama de Lisboa para confesar a varios peregrinos.
Acompañado y en silla de ruedas llegó el Santo Padre al confesionario A-12 que le tenían reservado con un sillón blanco especial preparado. Sin embargo, decidió cambiar a un nuevo emplazamiento (B-12), algo más alejado, y así preservar de mejor forma la intimidad de los penitentes.
Para la ocasión, y como es preceptivo, el Papa utilizó una estola morada. Un chico español y una chica tuvieron la oportunidad de confesar con el Santo Padre. Pasada media hora, el Pontífice abandonó el lugar saludando desde el coche a los presentes a lo largo del recorrido.