Sanz Montes ordena a seis sacerdotes para la archidiócesis de Oviedo

Sanz Montes ordena a seis sacerdotes para la archidiócesis de Oviedo

Desde este domingo la archidiócesis de Oviedo cuenta con seis nuevos sacerdotes: José Javier Alumbreros, Andrés Camilo Cardozo, Jesús del Riego, Jhon Steven Rivas, Alfonso López y José María Sauras.

Con un templo a rebosar de familiares y amigos, tuvo lugar la celebración, de algo más de dos horas de duración, a la que asistieron también más de un centenar de sacerdotes diocesanos, un buen número de religiosas.

«Seis hombres que darán un paso al frente para pronunciar su sí ante la llamada recibida del Señor, que la Iglesia se ha tomado un tiempo para escrutarla con ellos, discernirla despacio, ofreciendo la formación adecuada durante los años del seminario. Sois llamados y enviados por alguien más grande que pone en vuestros labios su Palabra y con vuestras manos repartirá su Gracia». Así se dirigía el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, a los seis nuevos sacerdotes durante la homilía de la ordenación presbiteral que tuvo lugar este domingo, solemnidad de Pentecostés, en la Catedral de Oviedo.

Homilía de Mons. Jesús Sanz

El arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz, se dirigió a los candidatos que iban a ser ordenados para decirles que «no habéis tenido que hacer una labor de blanqueo en vuestra biografía para pulir una coherencia impoluta que pueda haceros acreedores de la gracia sacerdotal. Si fuera así, seríais vosotros los que conquistaríais algo que sólo se entiende como un don gratuito. Y aquí estáis esta tarde para acoger esa gracia, no para hacer alarde del triunfo que tuviera vuestra medida. Sí, es un don que Dios os hace y que la Madre Iglesia reconoce. Pero sois llamados por entero, con todo lo que en los años de vuestra edad habéis vivido con su luz y su sombra, su duda y su certeza, su gracia y su pecado».

«Con todo lo que cada uno de vosotros sois decís vuestro sí a quien por entero os llama. El que os conoce del todo y como nadie es quien no ha dudado en mantener vuestro nombre en sus labios para deciros ¡ven José María, ven José Javier, ven Steven, ven Jesús, ven Alfonso y ven Andrés!», añadió el arzobispo.

Jesús Sanz recordó que «no es el pavoneo de vuestros aciertos y virtudes, ni el vergonzante peso de vuestras faltas lo que en esta tarde protagoniza el momento de vuestra ordenación sacerdotal, sino tan sólo la certeza de saberos conocidos en todo por quien a fondo como nadie os conoce, de saberos amados y perdonados por aquel que os invita a seguirle tras sus huellas de Pastor Bueno. Todo vosotros en una llamada que por entero y para siempre os abraza».

Aprovechando que el domingo era también día de elecciones municipales y autonómicas, el arzobispo de Oviedo hizo el siguiente paralelismo: «la vocación que habéis recibido tiene como único programa un insólito elenco de valores y virtudes que beben del Evangelio y de la tradición cristiana. El cabeza de lista es el Maestro que va delante de todos nosotros, que acompaña paso a paso a sus hermanos, que se retrasa por si hubiera que empujar a alguno rezagado, que se hace solícito samaritano cuando las fuerzas flaquean o atenazan las sombras del cansancio, la duda o la debilidad».

Por último, Sanz Montes pidió a los nuevos sacerdotes lo siguiente: «sed asiduos a la oración personal y con vuestra comunidad cristiana, celebrad la santa eucaristía cada día y acudid a la confesión para ser luego ministros de la misericordia; cultivad una piedad filial con la Virgen y sed amigos de los santos que ahora invocaremos en las letanías; tened un corazón magnánimo donde quepan los pobres con todas las pobrezas y donde no se pierdan ninguna de sus lágrimas. Y vestid como curas según nos pide la Iglesia, hermanos, pero sin pretender decirnos con telares lo que vuestra vida no grita como testigos de la bondad y la gracia que de Dios provienen y nos alcanzan».

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