La nueva superiora de Congregatio Jesu se posiciona a favor del sacerdocio femenino

La nueva superiora de Congregatio Jesu se posiciona a favor del sacerdocio femenino

A finales del pasado mes de agosto, la Congregatio Jesu eligió a la alemana Verónica Fuhrmann como nueva Superior General. Dirigirá la congregación durante los próximos nueve años.

Se trata de una congregación internacional de unas 1400 hermanas en veinticuatro países repartidos en cuatro continentes. Su centro internacional está en Roma. Fueron fundadas por la inglesa Venerable Mary Ward en 1609 como un instituto de religiosas apostólicas sin clausura.

La nueva superiora, Veronica Fuhrmann, ha concedido una entrevista para Katholisch.de en donde se manifiesta favorable a la ordenación de mujeres.

A la pregunta sobre «la vocación de mujeres al sacerdocio», la religiosa afirma que «La cuestión del sacerdocio femenino, o de los ministerios de la mujer en la Iglesia en general, es una cuestión candente a la que ciertamente aún no se ha dado una respuesta definitiva. Todavía hay un proceso de búsqueda y puedo entender muy bien que las mujeres sientan esta vocación en sí mismas y sufran mucho por no ser admitidas a las ordenaciones o por no poder asumir ciertos oficios. Es un sufrimiento que simplemente está ahí», dice la hermana Verónica contradiciendo así a Juan Pablo II que cerró definitivamente el debate en la Iglesia sobre la ordenación de mujeres.

La nueva superiora de esta congregación añade que «me alegraría que pudiéramos dar pasos hacia el cambio. Eso ciertamente no es un gran salto. Serán muchos pequeños pasos. Pero desearía que realmente se tomaran medidas». La hermana Verónica no ve ningún impedimento en la ordenación de mujeres «más allá de una larga tradición».

¿Qué es la Congregatio Jesu?

Afirman en su página web que su espiritualidad ignaciana les llama a ser: «Mujeres con una vida apostólica dentro de la Iglesia; Dicho apostolado debe ser basado en la promoción de la fe a través de la justicia; Disponibles para ir allí donde la necesidad es mayor; Contemplativas en la acción».

Siguiendo la iluminación de 1611 para «tomar el mismo de la Compañía» (de Jesús), Mary Ward nunca dudó que el nombre de su instituto debía ser el de «Jesús». Sin embargo, no pudo dar a su nueva fundación un nombre oficial porque la Iglesia nunca le dio el reconocimiento que ella buscaba. Entre las hermanas se hablaba de «las compañeras» y «las nuestras». Sus oponentes y detractores las llamaban «jesuitas» y «chicas galopantes». Por costumbre, las hermanas eran identificadas simplemente como las «Damas Inglesas», una descripción que todavía se utiliza en algunos lugares.

Medio siglo después de la muerte de Mary Ward, las hermanas adoptaron el título mariano: «El Instituto de María». Poco después se cambió a «Instituto de la Santísima Virgen María». Fue bajo este título que la Iglesia aprobó el instituto en 1877, y en el inconcluso Congreso de la Unión de 1900 todas las ramas del instituto de Mary Ward aceptaron éste como el título eclesiástico oficial.

La decisión de adoptar el nombre de ‘Congregatio Jesu’ se tomó en la Congregación General de 2002, cuando se adoptaron las Constituciones Ignacianas ‘ad maximum’. Después de casi 400 años, la visión fundacional de Mary Ward se hizo por fin realidad.

El nombre de “Instituto de la Bienaventurada Virgen María” es conservado por la rama de Loreto para su Instituto.

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