Sigue el lío con las fundaciones de la archidiócesis de Madrid. El pasado 4 de marzo, Metrovacesa vendió una parcela destinada a oficinas en Valdebebas. En la posición compradora, estaba Fusara, la fundación ligada a la archidiócesis de Madrid, que acordó pagar casi 48 millones de euros por 35.000 metros cuadrados de terreno, precio muy por encima de mercado, informa de nuevo El Confidencial en un artículo de Ruth Ugalde.
Tal y como publicó el mismo medio, los 1.370 euros por metro cuadrado en que se pactó la operación suponían más del doble de los que han pagado otras empresas a Trinitario Casanova por otra parcela de uso terciario de la zona.
¿Por qué la Iglesia pagó este sobreprecio? El Confidencial explica que, probablemente, la respuesta haya que buscarla en el valor en libros a que tiene recogidos estos terrenos Metrovacesa y que es prácticamente el acordado con Fusara.
Esta venta enlaza directamente con la investigación que se está llevando a cabo por la presunta existencia de una trama inmobiliaria en el seno de la archidiócesis de Madrid, ya que Fusara preveía comprar estos terrenos con la venta de 14 edificios residenciales que posee en el centro de Madrid y de la parroquia de San Jorge.
Según cuenta El Confidencial, el acuerdo entre la promotora y Fusara dividía en plazos el pago total de los casi 48 millones, comprometiéndose a completar el desembolso en agosto, algo que Fusara ha incumplido y se prevé que no pueda afrontarse este año, ya que la venta de sus viviendas está judicializada.
Al haber incumplido, Metrovacesa podría haber ejecutado a la fundación la cantidad reconocida dentro de las cláusulas de penalización, que suelen moverse entre un 10% o 15% del precio acordado. Fusara, asesorada por el bufete Chávarri, aceptó que la promotora pudiera quedarse con todo el dinero ya entregado, que asciende, según las fuentes de El Confidencial, a unos 22 millones de euros.
La promotora, no obstante, ha evitado ejecutar esta cantidad a la Iglesia y ha optado por dar una prórroga y sentarse a negociar unas nuevas condiciones. “El suelo está vendido y queremos que se complete tal y como se ha firmado. En el caso de que no se complete, estamos dispuestos a valorar alternativas favorables para ambas partes”, ha reconocido un portavoz de Metrovacesa.
A este embrollo se une otro que deja en manos del Ayuntamiento de Madrid que esta operación nunca llegue a realizarse. Según ha confirmado el mismo medio con fuentes directas, la venta de este terreno también está condicionada a conseguir el visto bueno del consistorio para que casi un tercio, 9.000 metros cuadrados, sea edificable. Si en abril de 2021 esta condición no se ha conseguido, se detrae.
Artículo publicado en El Confidencial. Modificado por InfoVaticana.