
Hoy he saludado al nuevo obispo auxiliar electo de Valladolid en la inauguración de la Asamblea Plenaria.
Aceptó mi saludo con absoluta corrección e incluso con amabilidad. Lo que me dio pie a preguntarle por la dichosa fotografía. Me aseguró que no era él. Me pareció entenderle que quien aparecía era un hijo de Carrillo pero entre que uno ya no tiene el oído que tenía y que tal vez estuviera algo nervioso por el atrevimiento, eso no lo aseguro al cien por cien. Pero en lo de que no era él fue tajante.
Después le pedí autorización para dar la noticia y me la dio totalmente. Cosa que hago encantado. Los fantasmas no existen pero algunos son como el Guadiana. Desaparecen y vuelven a aparecer. Pues a ver si enterramos definitivamente éste. Luis Argüello, obispo auxiliar electo de Valladolid, no era el joven de la fotografía aunque el parecido fuera notable. Nunca he hecho de episodios juveniles, cuando la trayectoria actual de la persona no tiene nada que ver con extremismos de hace muchos años, cuestión capital. ¿Qué sería de Pablo, Agustín y tantos otros? Pero en este caso ni eso hubo. No era él. Me alegra muchísimo anunciarlo.