La cadena estadounidense CBN News conversó con Juman Al Qawasmi, nacida en Catar, hija de uno de los fundadores de Hamás y antigua esposa de un miembro del grupo islamista en la Franja de Gaza. En la entrevista, la mujer narra cómo pasó de una educación marcada por el odio religioso a encontrar la fe en Jesucristo después de años de crisis interior y violencia en Gaza.
Una infancia moldeada por el adoctrinamiento islamista
Al Qawasmi afirmó que desde pequeña fue criada para odiar a judíos, cristianos y a cualquiera que no perteneciera a Hamás. Explicó que en su entorno religioso se enseñaba a los niños que el Corán ordenaba matar a los judíos y que Jesús —a quien en el islam se denomina ‘Isa— volvería para destruir la cruz y apoyar la lucha violenta contra ellos.
“Nos enseñaron que debíamos odiarlos y maldecirlos”, afirmó, añadiendo que su familia veía con normalidad la idea de matar a quienes no compartían su fe. La entrevistada indicó que esta interpretación rígida y beligerante del islam le infundió desde niña un profundo miedo a Dios, al infierno y al castigo eterno.
Desencanto con Hamás y crisis religiosa
Tras casarse con un miembro de Hamás y vivir trece años en Gaza, Al Qawasmi asegura que el comportamiento del grupo islamista terminó por hacerla dudar de sus creencias. Relató que Hamás prometió igualdad, pero una vez en el poder solo aumentó la represión y la violencia interna. También denunció que el movimiento utilizó el dinero internacional destinado a la reconstrucción de Gaza para construir una red de túneles subterráneos, mientras la población seguía sin refugios ni protección.
A esta decepción política se sumaron las atrocidades cometidas por ISIS, que la llevaron a replantearse el carácter real del islam: “Sentí que había algo profundamente equivocado en esta religión”, declaró. Reconoció que nunca experimentó paz en el islam, sino un miedo constante a no satisfacer las exigencias divinas.
Un sueño con Jesús que cambió su vida
El punto de inflexión llegó durante la guerra entre Hamás e Israel en 2014. En medio de un bombardeo, Al Qawasmi rogó a Dios que se revelara. Esa misma noche, según su relato, tuvo un sueño en el que vio a su madre fallecida y, al mirar a la luna, contempló el rostro de Jesucristo, quien le habló en árabe y le dijo:
“Ana Rabb Yeshúa”, “Yo soy el Dios Jesús”. “No tengas miedo, eres mi hija”. lo que recuerdo es que decía: “Enti binti, ma takhafi”, “Eres mi hija, no tengas miedo”.
“Sentí paz por primera vez en mi vida”, explicó, asegurando que jamás había escuchado el nombre Yeshúa —Jesús en arameo— hasta ese momento. A partir de entonces comenzó a investigar por su cuenta:
Comencé a buscar su nombre en Google. Y encontré una página cristiana, cristianos egipcios. Cuando abrí esa página, el primer verso que apareció fue: “Amad a vuestros enemigos”. Yo pensé: “¿Quién dice ‘amad a vuestros enemigos’?” En el Corán se dice que debemos matar a los judíos, matar a los cristianos o hacer que paguen la yizia. ¿Quién pide amar a los enemigos? Es una locura.
“El islam no te deja pensar; Jesús da libertad”
En la entrevista, Al Qawasmi anima a otros musulmanes a no temer las preguntas ni el pensamiento crítico. Señaló que, en su experiencia, el islam exige obediencia ciega y evita que los fieles cuestionen sus bases, mientras que el encuentro con Cristo le dio la certeza de ser amada y liberada del miedo.
Mi consejo es: no tengas miedo de pensar, no tengas miedo de hacer preguntas, porque en el islam no tienes permitido pensar ni hacer preguntas; solo debes obedecer. Pero Dios nos dio este cerebro y nos dio el Espíritu Santo para preguntarle y encontrar el camino.
“Hamas es nuestro verdadero enemigo. No le importa la vida de los palestinos”, afirmó con contundencia. También denunció el adoctrinamiento de niños desde los cuatro años para inculcarles odio y enseñarles el uso de armas.
Finalmente, expresó su deseo de que los musulmanes descubran a Jesús:
Yo creo, creo que Jesús ama a los musulmanes. Nos ama mucho, quiere liberarnos de este miedo, quiere hacernos libres. No tenemos que tener más miedo; debemos poner nuestros ojos en Jesús y creer que Él es el camino, el único camino.