En los últimos días circularon informaciones que aseguraban que el Papa León XIV residiría en el Palacio Apostólico junto a una comunidad de religiosos agustinos. La noticia fue categóricamente desmentida por el padre Jubanie Rey Baller, miembro de la orden y cercano colaborador en la sacristía vaticana.
El religioso explicó que si bien es cierto que el Papa retomará la tradición de habitar los apartamentos pontificios, no trasladará consigo a miembros de su orden, puesto que suele visitarlos con frecuencia en el convento cercano.
Actualmente, tres agustinos ya viven en la primera logia del Palacio Apostólico —un italiano, un nigeriano y un filipino—, pues desde el siglo XIII la orden está encargada oficialmente de la Sacristía Pontificia y de las capillas papales.
La aclaración del prior general de los agustinos
También el padre Alejandro Moral, prior general de los agustinos y amigo personal de León XIV, negó los rumores. Consultado sobre la posibilidad de mudarse con el Pontífice, respondió con humor que sus planes son más bien integrarse en una comunidad necesitada en Pakistán o Cuba.
“Si puedo ayudarlo, lo ayudaré —dijo—, pero no hemos hablado absolutamente de esto. Llevo 35 años en el gobierno, es demasiado”.
Restauración de los apartamentos pontificios
Mientras tanto, el Papa continúa viviendo en su antigua residencia cardenalicia, ubicada en el Palacio del Santo Oficio, donde también residen otros purpurados. Desde el inicio de su pontificado descartó permanecer en Santa Marta —como hizo Francisco—, tanto por razones de seguridad como de ahorro en los costos de gestión.
Los apartamentos papales habían estado cerrados durante doce años y presentaban un deterioro significativo: filtraciones en el techo, desprendimiento de cornisas y un sistema hidráulico obsoleto que requiere sustitución completa.
Los técnicos trabajan ya en las reparaciones y, si todo avanza según lo previsto, León XIV podría mudarse a los apartamentos restaurados entre octubre y noviembre.
Un retorno a la tradición
Con su decisión de instalarse en el Palacio Apostólico, el Papa León XIV marca un regreso a la tradición interrumpida en tiempos de su predecesor. El gesto simboliza la normalidad de la vida pontificia, adaptada ahora a las exigencias actuales de gestión y seguridad, pero sin perder la continuidad con la historia de la Iglesia.
Fuente: Il Messaggero
