El rey Carlos III se convirtió esta semana en el primer monarca inglés en visitar el Oratorio de San Felipe Neri en Birmingham, la comunidad fundada en 1848 por San John Henry Newman. La visita, realizada a iniciativa del propio soberano tras las vacaciones de verano, fue calificada por el padre Ignatius Harrison, provost del Oratorio, como un acontecimiento “breve pero lleno de alegría”.
El rey estuvo acompañado por el arzobispo Bernard Longley, y juntos recorrieron la iglesia, la sacristía que guarda las vestiduras de Newman, la biblioteca, su estudio y el santuario con sus reliquias. La jornada coincidió con la inauguración de un nuevo hospital en la ciudad.
El interés del rey por la vida de Newman
Guiado por el director del Museo Newman, el monarca pudo contemplar objetos de gran valor histórico, como la Biblia políglota de 1657 dedicada a Carlos II, la viola de Newman, y el manuscrito original de El sueño de Gerontius. Sin embargo, lo que más atrajo la atención de Carlos III fue la celda privada y la capilla del santo, intactas desde su muerte en 1890.
El padre Harrison relató que el rey formuló numerosas preguntas y mostró particular interés por la próxima proclamación de Newman como doctor de la Iglesia, anunciada por el Vaticano en julio. Incluso quiso conocer si este reconocimiento podría tener una dimensión ecuménica.
De la canonización al esperado encuentro
Carlos había manifestado a los oratorianos su deseo de visitar el templo ya en 2019, durante la canonización de Newman en Roma. Sin embargo, la visita tuvo que posponerse primero por las obras de restauración del edificio y, más tarde, por la enfermedad del monarca, diagnosticado de cáncer.
Finalmente, el encuentro pudo realizarse, y en él los religiosos obsequiaron al rey con una fotografía original de Newman de la década de 1860. El soberano descubrió además una placa conmemorativa preparada para la ocasión.
La Misa tradicional y la diversidad de los fieles
Durante la conversación, el padre Harrison destacó al rey el dinamismo de la vida litúrgica del Oratorio, que congrega cada fin de semana a más de un millar de fieles. La Misa tradicional en latín es la más concurrida y, al mismo tiempo, la más diversa étnicamente.
“Vienen muchos fieles de origen asiático y africano, además de un gran número de estudiantes de las universidades de Birmingham”, explicó Harrison. Cada vez es más notable también la presencia de católicos chinos, especialmente de Hong Kong.
El rey escuchó con atención esta realidad, que contrasta con el progresivo debilitamiento de la práctica religiosa en la sociedad británica.
El aprecio personal de Carlos III por Newman
Carlos III ya había expresado públicamente su admiración por el santo inglés en 2019, escribiendo en L’Osservatore Romano:
“Su fe fue verdaderamente católica, en el sentido de abarcar todos los aspectos de la vida. Sea cual sea nuestra tradición, sólo podemos agradecer a Newman los dones, enraizados en su fe católica, que compartió con la sociedad en general”.
Con esta visita, el rey ha confirmado su estima por Newman y su legado, en un gesto inédito en la historia de la monarquía británica.
Fuente: National Catholic Register
