El declive de la presencia cristiana en Oriente Medio avanza con rapidez

El declive de la presencia cristiana en Oriente Medio avanza con rapidez

El declive de la presencia cristiana en Oriente Medio avanza con rapidez y parece irreversible. Según Leonardo Visconti di Modrone, gobernador general del Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, las raíces del fenómeno se remontan a la caída del Imperio otomano y al genocidio armenio durante la Primera Guerra Mundial.

Tras el conflicto, el reparto de los territorios otomanos entre Gran Bretaña y Francia creó nuevos estados con fronteras artificiales, sembrando tensiones étnicas y religiosas que siguen marcando la región. A lo largo del último siglo, guerras, persecuciones, discriminaciones y crisis económicas han forzado a millones de cristianos a emigrar.

Factores comunes y matices distintos según el país

Visconti subraya que, aunque las causas principales son similares —violencia, inestabilidad, radicalismo religioso y dificultades socioeconómicas—, cada país muestra particularidades:

  • Líbano: la guerra civil (1975-1990) fracturó profundamente la comunidad cristiana y aceleró la emigración. La baja natalidad respecto a los musulmanes chiíes ha alterado el equilibrio demográfico y debilitado el sistema político.
  • Irak: tras la caída de Saddam Hussein, los cristianos pasaron de más de un millón y medio a apenas unos cientos de miles. Atentados, secuestros y la irrupción del ISIS obligaron a un éxodo masivo.
  • Siria: la guerra civil y la descomposición del régimen de Assad provocaron persecuciones y emigración forzada. Aunque en lugares como Alepo hay signos de recuperación, la población cristiana ha caído de dos millones a cifras mínimas.
  • Jordania: aunque gozan de mayor tolerancia, los cristianos han pasado del 30% de la población en los años cincuenta a entre un 3% y un 6% hoy, debido a la emigración y a la inmigración musulmana.
  • Palestina: el conflicto israelí-palestino, las restricciones de movimiento, la pérdida de trabajo ligado al turismo religioso y la violencia de colonos han reducido drásticamente la presencia cristiana en Belén, Jerusalén y Gaza.

Consecuencias para la Tierra de Cristo

La desaparición de los cristianos de la región tendría consecuencias devastadoras no solo para la Iglesia, sino para la convivencia social. “Los cristianos han sido tradicionalmente puente de diálogo y moderación en sociedades divididas”, advierte Visconti.

En el caso particular de la Tierra Santa, la reducción de la comunidad corre el riesgo de transformar los lugares de la vida de Cristo en simples sitios arqueológicos o turísticos, despojados de su vitalidad eclesial.

El papel del Orden del Santo Sepulcro

Ante esta situación, el Orden del Santo Sepulcro reafirma su misión de sostener a las comunidades cristianas locales a través de proyectos educativos, sociales y pastorales, en estrecha colaboración con el patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa.

La formación de los jóvenes y la creación de oportunidades laborales dignas son prioritarias para evitar que la emigración siga vaciando de cristianos los lugares santos. “Solo con apoyo concreto y oración, esta pequeña pero esencial minoría podrá comprender la importancia de su testimonio en la tierra de Cristo”, concluye Visconti.

Fuente: Vatican News

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