Fortunatus Nwachukwu y el futuro africano en la curia

Fortunatus Nwachukwu y el futuro africano en la curia

Con septiembre llegarán de nuevo los aires de cambio en Roma, y ya se empieza a hablar de los perfiles con especial proyección con los que debe rodearse el Papa León XIV en esta nueva etapa de su pontificado. En ese murmullo de pasillos y sacristías, un nombre africano resuena con fuerza: Fortunatus Nwachukwu, actual secretario de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares del Dicasterio para la Evangelización.

Nacido en Nigeria en 1960 y marcado por la guerra de Biafra, Nwachukwu ha construido un recorrido singular en la Curia: sacerdote desde 1984, doble doctor —en Teología Dogmática y en Derecho Canónico—, políglota en siete lenguas y diplomático de carrera desde 1994. Fue jefe de protocolo en la Secretaría de Estado con Benedicto XVI, nuncio en Nicaragua y en el Caribe, y observador permanente ante la ONU en Ginebra, antes de regresar a Roma en 2023 para desempeñar un papel clave en la evangelización.

A diferencia de otros prelados más combativos en la arena mediática, Nwachukwu ha cultivado una prudencia diplomática que lo hace valioso en tiempos de tensiones. Sus declaraciones públicas son medidas y centradas en lo esencial: Cristo como único camino, el diálogo como vía auténtica de paz, la necesidad de mirar a los migrantes como hermanos y no como cifras, y la defensa de la dignidad humana frente a la ideología.

“El nuncio es la mano extendida del Papa”.

— Fortunatus Nwachukwu

Hombre de formación sólida, clásico en doctrina pero hábil en tender puentes, su valor añadido está en traducir grandes palabras en soluciones concretas: reconstrucción de comunidades perseguidas, apoyo real a catequistas y seminaristas en zonas de conflicto, o corredores humanitarios. Su responsabilidad actual lo sitúa en el corazón de un dicasterio decisivo para el futuro del catolicismo, sobre todo en África y Asia, donde la Iglesia crece entre dificultades.

En Roma no faltan rumores, y muchos se desvanecen. Pero que el nombre de Fortunatus Nwachukwu figure ya en las quinielas para responsabilidades mayores —alguna prefectura de relieve— no es casualidad. El continente africano reclama mayor voz en el gobierno de la Iglesia, y este arzobispo nigeriano, discreto pero eficaz, aparece como uno de los rostros mejor preparados para encarnar esa representación.

Con los vientos de septiembre soplando en la Curia, la pregunta ya no es si habrá cambios, sino qué perfiles escogerá León XIV para rodearse. Y ahí, el nombre de Nwachukwu ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en un rumor creíble.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando