En medio de la crisis interna que atraviesan las Hijas del Amor Misericordioso (HAM), la conmemoración del aniversario de su fundador, el jesuita Antonio Mansilla Casas, ha coincidido con nuevas tensiones entre el Arzobispado de Madrid y la hasta ahora superiora general, María Milagrosa Pérez Caballero, conocida como Marimí.
A pesar de haber sido suspendida de su cargo y expulsada de la asociación por decisión del cardenal José Cobo, la ex dirigente acudió la semana pasada al monasterio de San José, en Los Molinos, para participar en la celebración de los 21 años del fallecimiento de Mansilla Casas, fundador del carisma de las HAM.
La efeméride de la muerte de Mansilla, fallecido en 2004, revive la memoria de quien promovió una obra inspirada en el espíritu ignaciano, aunque nunca llegaría a ver la expansión de la comunidad, reconocida como asociación pública de fieles en 2007 por el cardenal Antonio María Rouco Varela y ahora intervenida.
Ingreso en la Compañía de Jesús y formación académica
El 23 de octubre de 1947 Antonio Mansilla Casas ingresó en la Compañía de Jesús en El Puerto de Santa María (Cádiz). Antes de su entrada en la Orden, ya había iniciado la licenciatura en Filología Clásica, estudios que completó durante su destino en Madrid. En 1956 se incorporó como socio a la Sociedad Española de Estudios Clásicos, consolidando así su vocación académica.
El 15 de julio de 1960 fue ordenado sacerdote en Granada y, poco después, realizó la tercera probación en la Casa de Probación de Córdoba durante el curso 1960-1961.
Docencia y ministerios espirituales en Córdoba
Entre 1962 y 1965 ejerció como subprefecto disciplinar en el seminario mayor de Córdoba, compaginando su labor de gobierno con la docencia de Latín, Griego, Historia Cultural y del Arte, Filosofía y Francés. También asumió el cargo de subprefecto de estudios en el seminario menor. Su trabajo se caracterizó por una intensa actividad pastoral: confesor, predicador, celebrante de la Santa Misa y director de ejercicios espirituales.
El 23 de mayo de 1965 profesó de manera definitiva como jesuita de tres votos, con la categoría de coadjutor espiritual.
Destinos en Cádiz y El Puerto de Santa María
En agosto de 1965 fue destinado a Cádiz como director espiritual de los alumnos de la escuela técnico-profesional, labor que desempeñó hasta 1971. Posteriormente, entre 1971 y 1975, fue enviado al colegio de El Puerto de Santa María como profesor de Latín, Literatura y Griego.
Durante esta etapa, según los catálogos de la Compañía, preparaba su tesis doctoral en Filosofía y Letras en la universidad civil, combinando la investigación académica con su dedicación a los ministerios espirituales.
Fundación de las Hijas del Amor Misericordioso
De 1975 a 1990 residió en la casa jesuita de Sevilla como operario, atendiendo pastoralmente a varios monasterios de clausura. En 1983 fundó la congregación de las Hijas del Amor Misericordioso, una obra destinada a recrear el espíritu ignaciano desde una perspectiva femenina, enriquecida con la espiritualidad salesiana y carmelitana.
En 1988 se trasladó a Madrid, donde continuó su misión espiritual mientras figuraba “en espera de destino” en los registros de la Compañía entre 1990 y 1995. De 1995 a 1997 constaba como “legítimamente ausente”.
Ruptura con la Compañía de Jesús por fidelidad al carisma ignaciano
En desacuerdo con la orientación adoptada por la Compañía de Jesús en las décadas posteriores al generalato del padre Arrupe, solicitó su salida de la Orden el 29 de mayo de 1997. Consideraba que la Compañía había perdido el espíritu fundacional de san Ignacio de Loyola, alterando la auténtica praxis pastoral transmitida durante siglos.
Tras su salida, permaneció en Madrid hasta su fallecimiento, ocurrido el 30 de julio de 2004, víspera de la fiesta de san Ignacio.
La consolidación de las Hijas del Amor Misericordioso
La obra que fundó recibió la aprobación eclesiástica del arzobispo de Madrid el 27 de noviembre de 2007 como Asociación Pública de fieles, con vistas a su reconocimiento como Congregación de vida religiosa. El 30 de abril de 2008 fue inscrita oficialmente en el Ministerio de Justicia como entidad religiosa católica bajo la denominación Asociación Hijas del Amor Misericordioso.
Actualmente, la congregación cuenta con unas treinta mujeres consagradas, todas con formación universitaria, que siguen fielmente el espíritu de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. Su carisma integra también la espiritualidad de san Francisco de Sales y la escuela mística de santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz, manteniéndose fieles a la tradición y al impulso fundacional de su fundador.
