Con motivo de la Jornada de la Sagrada Familia, que se celebra este domingo, los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida han difundido un mensaje bajo el lema “Familia, fuente de esperanza”.
En su mensaje, los prelados reflexionan sobre los desafíos que enfrenta la sociedad actual, marcada por transformaciones económicas, culturales y tecnológicas que, según indican, generan incertidumbre y amenazan con deshumanizar al individuo. En este contexto, subrayan que “la familia es la comunidad que une persona y sociedad”, desempeñando un papel esencial como espacio de amor, reciprocidad y fecundidad.
Los obispos recuerdan que la familia es la primera estructura donde se aprende la solidaridad, el cuidado mutuo y la gratuidad, valores que fortalecen los lazos comunitarios frente al aislamiento y la soledad, problemas crecientes en el mundo moderno.
Un llamado a la esperanza y la misericordia
En el marco del año jubilar, los obispos invitan a los creyentes a redescubrir la esperanza que emana de la vida familiar, inspirándose en las palabras de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10,10). Asimismo, recalcan la necesidad de renovar los lazos familiares y restaurar la confianza y el respeto mutuo, comenzando desde el núcleo del hogar.
En su mensaje, también dirigen una palabra especial a aquellas familias que enfrentan dificultades como la enfermedad, la pérdida de seres queridos o la pobreza, animándolas a no perder la esperanza. “El Señor camina a nuestro lado y renueva su promesa de vida abundante”, afirman los prelados.
Inspiración en la Sagrada Familia
El mensaje concluye invitando a los fieles a contemplar el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret, que en medio de la pobreza y las adversidades vivió el amor y la comunión. Asimismo, destacan que el tiempo de Navidad debe ser un período para compartir con los más necesitados, guiados por el amor y la caridad.
Finalmente, los obispos encomiendan a la Sagrada Familia de Nazaret todas las familias, pidiendo que este año jubilar sea un tiempo de gracia para redescubrir “la belleza del amor familiar y la alegría de ser peregrinos de esperanza”.