La conectividad y universalidad de la Tradición

La conectividad y universalidad de la Tradición

El hombre moderno, en su búsqueda inverosímil de la supuesta unión, conexión, fraternidad (sin Dios), y el aglutinamiento forzado por una serie de máximas sin sentido o con poca importancia, termina ahogándose en un vaso de agua sin necesidad mediante autoengañarse que “todo está bien y es posible la unión” .

La soberbia del hombre Revolucionario lo ciega y le hace dar vueltas tras su propia cola como un perro hasta el punto del delirio de que se logró alcanzar la meta. Aquellos que luchan por la integridad de la Fe Católica, Apostólica, y Romana, se sientan a ver este espectáculo ridículo para comprobar la enorme diferencia que existe entre la mundanidad y la sacralidad. Aun en estos tiempos se puede ver cómo se preserva en los Católicos tradicionales algo tan innato, genuino, y característico de la Iglesia Católica, que es esa nota de universalidad, por ende, de conexión entre los fieles. Lo poco que queda de la Cristiandad, sale a flotar en medio de estos feligreses que naturalmente están haciendo algo Católico y no se dan cuenta de ellos. Para desarrollar este tema, será de utilidad y provecho utilizar casos puntuales de sumo gozo para los involucrados, como también para este autor quien llegó a ver algo puramente Católico en acción.

Anécdotas:

La primera anécdota toma lugar en la última semana del mes de enero del 2024, un amigo de Ecuador me escribe para consultar sobre los horarios de la Santa Misa Tradicional, celebrada por un grupo extranjero de sacerdotes de la FSSPX, en Quito, para la fiesta de Nuestra Señora del Buen Suceso. Se acercaba rápidamente la fecha de la venida de dicho grupo y él tenía que coordinar su estadía en la ciudad, lo cual no le iba a ser fácil. Le respondí que me diera un rato para averiguar con otro contacto de Ecuador; le escribí un mensaje, el cual fue respondido brevemente con la respuesta precisa que fue inmediatamente remitida a mi amigo. Con este breve intercambio, que pudo haber durado un máximo de treinta minutos, pudo realizar su deseada peregrinación a los pies de María Santísima para vivir la Misa de Siempre, la cual ha fortaleció su vocación sacerdotal.

Puede suscitarse la objeción absurda de una persona convencida en el Modernismo que ese caso es algo simple, sin mucha trascendencia, o que puede “dar igual”. A esto, le respondo con la segunda anécdota que fue alrededor del mes de febrero del 2024, este caso fue más complicado porque cuando hay factores médicos en medio, la vida espiritual puede verse afectada. Una señora que vive aquí en Panamá (donde estoy domiciliado), tuvo unos quebrantos de salud, lo cual le llevó a tener que organizar un viaje breve a Bogotá, Colombia, para tratar el problema. La pobre estaba angustiada porque no conocía a nadie en dicha ciudad para qué la ayudará a movilizarse, tengamos en cuenta que, aun con apoyo de un tercero era difícil ir de un lugar a otro, es casi imposible hacerlo solo. Intentando pensar en las posibilidades de ayudarla, me pasó por la mente una cierta señora, de incomparable bondad, mansedumbre, y seriedad en la fe, que vive allá. Hice el contacto con un poco de temor que estuviera dudosa en prestar un auxilio; fue todo lo contrario lo que me contestó, en ella se cumplió la parábola de Nuestro Señor Jesucristo del Buen Samaritano y las palabras del Apóstol que el Cristiano debe distinguirse por su caridad y amor entre los hermanos en Cristo Jesús. Ella no solo la ayudó, sino que se han convertido en mejores amigas, y como si fuera poco, la llevó a la Santa Misa Tradicional, celebrada por el Instituto Buen Pastor, donde ella es feligresa. Ese bálsamo espiritual le pudo saciar su gran deseo de volver a la Santa Misa Tradicional a la cual no pudo ir desde su quebranto de salud. Gracias a Dios, a la fecha de este artículo, esta señora se encuentra en buen estado de salud y mejorada de forma satisfactoria.

Esta tercera y última anécdota es aún más impresionante, dado a sus diferentes matices y problemáticas que afectan directamente a los involucrados. En el mes de enero, la señora de la historia previa, me contactó preocupada por una familia en Irlanda del Norte que estaba sufriendo una serie de eventos extraños y dolorosos. Me puse en contacto con esta familia para recabar un recuento de los hechos; basta con solo decir, que era un caso que empezó hace muchos años, después de problemas funestos y no encontrar respuesta, los pobres no sabían qué hacer o a donde recurrir. Verdaderamente, les puedo confiar que era algo complejo, incluso para sacerdotes experimentados, pues toda esta familia se estaba destruyendo paulatinamente. Lo único que tienen en su área para conseguir “ayuda” son puras sectas Protestantes, el supuesto remedio de los hijos bastardos de Lutero, Calvino, y principalmente Cramner en este caso, iba a esclavizarlos a un grupo que miente sobre Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima. Gracias a su disposición de querer hacer todo lo necesario para sanar y liberarse, han sido obedientes y comprometidos con los auténticos remedios para estos casos. Para resolver su situación sacramental, hay que admitir que fue un reto porque no hay parroquias ligeramente “normales” en el área; gracias a una publicación en Facebook, les pude encontrar la única Santa Misa Tradicional que les quedaba cerca. Es una distancia considerable de donde viven para llegar a la parroquia donde se encuentra este rito perenne, pero han tomado la decisión de ir lo más que puedan dentro de sus posibilidades. Hasta la fecha de este artículo, esta familia va por un camino de conversión firme y certero hacía profundizar y arraigarse a la verdadera Iglesia en conjunto con su yugo suave del Divino Salvador. Desde que conocieron la Tradición y la Misa de Siempre, hay “un antes y un después” donde reina la serenidad, la vida en familia, y la búsqueda de la santidad.

¿Y con todo esto, que importa?

El Católico de a pie ha perdido la noción de aspectos elementales de nuestra Fe, como es algo dulce como estar conectados a los feligreses de otros lugares y países. Una consecuencia de la Revolución dentro de la Iglesia, ha sido la disgregación por romper aquello que nos une como es la doctrina, el Magisterio, la Tradición Apostólica, la Tradición Eclesiástica, etc., confirmando la personalización de todo por todos de lo que en realidad es inamovible. Esto hace que la mayoría de los creyentes tengan su propio corpus doctrinale de papel maché y compuesto con el mismo nivel de profundidad que el dibujo de crayón de un niño pequeño o la creación de un Señor Cara de Papa, que se le puede particularizar al gusto. Tanto que se pregona la fraternidad y la unión porque sí, sin sentido o propósito, se puede comprobar que hoy en día no es común que dos hijos adoptivos de Dios Padre Todopoderoso, Católicos bautizados, coincidan en la misma doctrina necesaria para salvarse. Se puede decir que es exagerado, pero solo hace falta seleccionar al azar cualquier parroquia, cualquier Misa, hacer una encuesta anónima de conocimientos teológicos básicos para ver que la pesadilla es real. Se pone en tela de duda -como mínimo- los puntos primordiales de la doctrina Cristiana que parece ser que estuviésemos hablando de algo tan opinable como el mejor sabor de helado o el color favorito de cada uno.

“In dubiis libertas, in necesariis unitas, in omnia charitas” «En la duda libertad, en lo necesario unidad, en todo caridad» nos enseña el magno San Agustín, enseñanza insondable siendo enunciada en forma de una máxima fácil de memorizar. En esta epopeya de valentía y ardor por lo que es legítimamente nuestro, que es el Depósito de la Fe, tal como fue establecido por la Eterna Sabiduría de Dios, se puede palpar cada palabra de esta máxima. La caridad ha quedado encumbrada sobre todo, por medio de la conexión íntima con los demás Católicos que quizás nunca se han visto cara a cara; igual que se refleja el amor al prójimo, ayudando a otros fieles a poder desarrollar apostolados que sean para salvar las almas. La unidad en lo necesario fue el antecedente para que todo esto llegase a acontecer, sin esa comunión en la verdad del Evangelio, nada hubiese salido adelante en los diferentes casos planteados. La libertad en la duda (o lo opinable) también se pudo ver en las diferencias sanas y lícitas que puedan existir entre cada uno, primando siempre el fin común que consiste en la defensa indiscutible del Depósito de la Fe. Esta unidad, que se tiene con fieles que piensan igual que uno, va formando el famoso “estilo de vida” del que tanto se habla hoy en día, que refleje a Cristo y no al mundo; entiéndase: que sea ordenado, disciplinado, con convicciones, con propósito, con amor incorrupto a la Santa Iglesia, y de forma sacral. Se destaca la nota de la Iglesia en particular de que es UNA (Cf. Catecismo Mayor de Papa San Pío X, n. 157-159) por medio de esta interconexión por el amor a la Cruz, es una muestra que el Espíritu Santo sigue actuando para cumplir con el fin de la salvación de las almas por medio de estos fieles. La base de la Iglesia es la unidad en la verdad, el momento que esto desaparece, claramente esa no es la Iglesia que Cristo nos ha dejado para unirnos en su Cuerpo Místico.

Esta red, network, sistema de interconexión por medio de la Iglesia Católica es algo fascinante que nos une entre todos los fieles. Haberlo visto en acción, lleva al anhelo de aquel día que la restauración de la Iglesia suceda para poder tener el esplendor puro de cada rincón de la misma para que brille sin igual. Tenemos algo que seguramente los santos les encantaría haber tenido que son los medios para poder llevar a las gentes al conocimiento de la verdad; ninguno de ellos se imaginaría que un fiel, con un par de mensajes de texto desde la comodidad de su casa o trabajo, pueda coordinar apostolados mundiales o colaborar para que un Católico confundido se adhiriera plenamente a la integridad de la fe. Con pocos mensajes de texto y firmeza en los principios, se llegó a sedimentar la vocación sacerdotal de un joven, solventar un problema médico por medio de una buena amistad combinado al consuelo de los sacramentos, y rescatar a una familia al borde del caos y ser seducida por los frutos podridos de Lutero. La gran dicha de poderse relacionar universalmente con cualquiera alrededor del mundo por medio de este tesoro bendito de la Tradición Católica es algo que no se puede describir; esta sí es la verdadera unión del Cuerpo Místico de Cristo Jesús. Esto es un recuento de pocas anécdotas que nos llevan a ver el enorme repertorio de historias de geniales hazañas que existen en la conexión de aquellos que están dispuestos a morir por la Tradición y re-evangelizar aquellos que han sido engañados.

Yousef Altaji Narbon

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