Ante una descafeinada plaza de San Pedro, el Santo Padre comentó el evangelio del domingo.
«La “filosofía” de Marta parece esta: primero el deber, después el placer. La hospitalidad, de hecho, no está hecha de bonitas palabras, sino que exige encender los fogones, ocuparse de todo lo necesario para que el huésped se sienta bien acogido. Esto, Jesús lo sabe muy bien. Y de hecho reconoce el esfuerzo de Marta. Pero, quiere hacerle entender que hay un orden de prioridad nuevo, diferente al que hasta ahora había seguido», afirmó Francisco.
Respecto a la actitud de María, Francisco remarca que «no escuchaba de pie, haciendo otras cosas, sino que estaba sentada a los pies de Jesús. Ha entendido que Él no es un huésped como los demás. A primera vista parece que ha venido a recibir, porque necesita comida y alojamiento, pero en realidad, el Maestro ha venido para donarse a sí mismo mediante su palabra».
Además, el Pontífice insiste en que «la palabra de Jesús no es abstracta, es una enseñanza que toca y plasma la vida, la cambia, la libera de las opacidades del mal, satisface e infunde una alegría que no pasa: la palabra de Jesús es la parte buena, la que había elegido María. Por eso ella le da el primer lugar: se detiene y escucha. El resto vendrá después. Esto no quita nada al valor del empeño práctico, pero eso no debe preceder, sino brotar de la escucha de la palabra de Jesús, debe estar animado por su Espíritu. De lo contrario, se reduce a fatigarse y agitarse por muchas cosas, se reduce a un activismo estéril».
El Santo Padre hizo un llamamiento para que «aprovechemos este tiempo de vacaciones, para detenernos y ponernos en escucha de Jesús. Hoy cuesta cada vez más encontrar momentos libres para meditar. Para muchas personas los ritmos de trabajo son frenéticos, extenuantes. El periodo de verano puede ser valioso también para abrir el Evangelio y leerlo lentamente, sin prisa».
Franciso recomendó no empezar el día de modo automático «como las gallinas», sino «empezar los días en primer lugar mirando al Señor, tomando su Palabra, breve, pero que sea esta la inspiración del día. Si salimos de casa por la mañana teniendo en mente una palabra de Jesús, seguramente el día adquirirá un tono marcado por esa palabra, que tiene el poder de orientar nuestras acciones según lo que el Señor quiere».
Beatificación en Alemania
Tras el rezo del Ángelus, Francisco hizo mención a la beatificación del sábado en Ellwangen (Alemania) de Juan Felipe Jeningen, sacerdote de la Compañía de Jesús, que vivió en Alemania en la segunda mitad del siglo XVII. Desempeñó su ministerio entre las poblaciones rurales del Ducado de Württemberg. «Incansable anunciador del Evangelio, llegó a personas de toda clase social, animado por el gran espíritu apostólico y por una especial devoción mariana. El ejemplo y la intercesión de este sacerdote nos ayude a sentir la alegría de compartir el Evangelio con nuestros hermanos», dijo Francisco.
Sri Lanka y Ucrania
«Expreso nuevamente mi cercanía al pueblo de Sri Lanka. Queridos hermanos y hermanas, me uno a vosotros en la oración y exhorto a todas las partes a buscar una solución pacífica a la crisis actual, a favor, en particular, de los más pobres, respetando los derechos de todos», expresó el Obispo de Roma. De igual modo insistió en «implorar a todos que se abstengan de toda forma de violencia e inicien un proceso de diálogo por el bien común»-
Sobre Ucrania, el Sucesor de Pedro dijo «estar cerca de la martirizada población ucraniana, golpeada cada día por una lluvia de misiles». «¿Cómo es posible no entender que la guerra crea solo destrucción y muerte, alejando a los pueblos, matando la verdad y el diálogo?», se preguntaba el Papa. «Rezo y espero que todos los actores internacionales realmente trabajen duro para reanudar las negociaciones, no para alimentar la insensatez de la guerra», subrayó el Papa.
Viaje a Canadá
El próximo domingo, Francisco viajará a Canadá. El Papa les quiso enviar un breve mensaje a los canadienses: «Queridos hermanos y hermanas de Canadá, como sabéis, iré entre vosotros sobre todo en el nombre de Jesús para encontrar y abrazar a las poblaciones indígenas. Lamentablemente, en Canadá, muchos cristianos, incluidos algunos miembros de institutos religiosos, han contribuido a las políticas de asimilación cultural que, en el pasado, han dañado gravemente, de diferentes maneras, a las comunidades nativas. Por esto, recientemente recibí en el Vaticano a algunos grupos, representantes de los pueblos indígenas, a los cuales manifesté mi dolor y mi solidaridad por el mal que han sufrido. Y ahora estoy a punto de hacer una peregrinación penitencial, que espero, con la gracia de Dios, pueda contribuir al camino de sanación y reconciliación ya emprendido. Os agradezco desde ahora por todo el trabajo preparatorio y la acogida que me reservaréis. ¡Gracias a todos! Y os pido por favor que me acompañéis con la oración».