Atacan una procesión católica en París

Atacan una procesión católica en París

Este año se está conmemorando en Francia el 150 aniversario de la Comuna de París. Más allá de otras consideraciones, la Comuna de París significó también el martirio de numerosos católicos. Es por ello que cinco parroquias la diócesis de París y varias asociaciones diocesanas organizaron el pasado sábado una procesión en memoria de las víctimas de la masacre de la calle Haxo durante la Comuna en 1871.

Una gran multitud de católicos acudió pues a la procesión desde la plaza de la Roquette, el lugar donde fue ejecutado el arzobispo de París, Georges Darboy, el 24 de mayo de 1871, hasta la iglesia de Notre-Dame-des-Otages, el mismo lugar donde, hace 150 años, 49 «rehenes», entre ellos diez religiosos, fueron fusilados por los federados de la Comuna, ateos militantes y anticlericales. La procesión, sin embargo, se vio atacada por militantes de extrema izquierda, que amenazaron, insultaron y llegaron a agredir a los peregrinos.

“El objetivo era puramente religioso, no había nada político en nuestra iniciativa”, explicó el obispo Denis Jachiet, obispo auxiliar de París. Familias, personas mayores, jóvenes scouts… lo que era una procesión sencilla y familiar, en palabras de uno de sus organizadores. Pero al llegar al cementerio del Père Lachaise la tensión aumentó cuando la procesión se encontró con «manifestantes comunistas» con banderas rojas, que coreaban consignas amenazantes.

La procesión continuó a pesar de todo, pero a pocos cientos de metros más adelante se vio asaltada por un grupo de jóvenes “antifa” encapuchados que les arrancaron las pancartas de las manos, derribaron la bandera del monumento a los franceses, la pisotearon y agredieron a puñetazos a los feligreses mientras les lanzaban botellas e incluso alambradas. Uno de los participantes en la procesión resultó gravemente herido en la cabeza y hubo de ser hospitalizado.

Los pocos guardias de seguridad proporcionados por la diócesis y la Orden de Malta se vieron rápidamente desbordados. Al frente de la procesión, el único policía enviado por la prefectura pidió refuerzos e intentó interponerse entre los atacantes y los fieles, armado con un spray de gas lacrimógeno. La procesión hubo de terminar y los fieles se refugiaron en la iglesia más cercana, Nuestra Señora de la Cruz, esperando allí hasta que la policía aseguró su integridad.

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