Que Francisco conceda la libertad condicional después de 13 meses en una celda a un preso condenado a 18 meses de prisión es para Gil Tamayo motivo de «alegría y agradecimiento».
El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil Tamayo, ha asegurado que es un motivo de «alegría y agradecimiento» el gesto de clemencia del Papa Francisco con el sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda, al que ha concedido la libertad condicional antes de haber cumplido el total de la condena de 18 meses de prisión que le fue impuesta en julio de este año por filtración de documentos de la Santa Sede.
«La valoración es unirme a este sentimiento de clemencia del Papa que creo que hay que valorar en esa clave que ha estado manifestando con gestos continuos a lo largo del Año de la Misericordia», ha indicado Gil Tamayo a Europa Press. Además, ha añadido que «la reintegración en su diócesis con una verdadera inserción en la vida diocesana es un motivo de alegría y de agradecimiento al Papa».
Recordamos que la condena a Vallejo Balda fue de 18 meses, una pena por la que nadie entra en prisión en España, ya que las penas de menos de 24 meses se sustituyen por sanciones económicas. Además, la libertad condicional es una institución de derecho penitenciario que poco tiene que ver con la clemencia y la misericordia.