
¡Y ya van…!
http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2017/12/05/0864/01852.html
Ante semejante overbooking uno se queda perplejo. ¿Qué se pretende?
Porque se está hipotecando la Iglesia argentina para muchos años. Pablo VI hizo algo parecido con la Iglesia española aunque sin llegar a esta sobresaturación, y con muy malos resultados para la Iglesia.
No soy ningún especialista en la Iglesia argentina aunque algo sepa de ella. Ignoro si este aluvión de nombramientos es de villeros, de impresentables o de buenos candidatos. Alguno me parece pésimo y de otros no sé nada. Que ya es preocupante. ¡Pero… tantos!
Alguno podrá pensar, con razón o sin ella. que el Papa, a once días de cumplir 81 años, consciente de que no va a dejar recuerdo de un gran pontificado quiere al menos dejar en su Iglesia natal huella notable de su paso. La he atiborrado de obispos. De sus obispos. Pero, tal vez desgraciadamente, son también mis obispos.
No rechazo a ninguno de los nombrados. Una vez recibida la ordenación todos serán obispos de mi Iglesia. Pero pueden resultar buenos, malos o pésimos. Y sobre ello podré opinar. Y opinaré si Dios me da vida. Y en los que salgan pésimos quedará la responsabilidad de quien los nombró. Que en estos casos es principalísima.
Benedicto XVI seguro que cuando nombró al actual obispo de Puerto Escondido no tenía ni idea de a quien nombraba. O Francisco cuando nombró al obispo de Gumaca. Se fiaron de quien se los propuso. Normal. Pero Francisco de la Iglesia en Argentina se lo sabe todo y los nombramientos son de su entera responsabilidad. A mí me parecen demasiadísimos pero eso no pasa de mi opinión que no vale nada. Pero como salgan ranas eso no se lo quita el Papa ni con lejía. Porque son los suyos. Los que él quiso. Conociéndoles.