Una joven brasileña ha sido reconocida como refugiada política en Europa después de huir de su país natal, donde enfrentaba hasta 25 años de prisión por referirse en masculino a un político transgénero. Isabella Cêpa, de 32 años, es, según la plataforma Reduxx, la primera persona en el mundo en recibir asilo por ser perseguida debido a su oposición pública a la ideología de identidad de género.
El origen del proceso: una publicación en redes sociales
El conflicto comenzó en 2022, cuando Cêpa publicó en redes sociales un comentario sobre Erika Hilton, un político brasileño que se identifica como mujer y que había sido elegido concejal en São Paulo en 2020. La prensa internacional lo celebró como “el triunfo simbólico” de la causa trans, destacándolo como “la mujer más votada” del país.
Cêpa relató que, al ver un titular en Instagram que afirmaba que la mujer más votada en São Paulo era una “transwoman”, reaccionó diciendo que le decepcionaba que el título recayera en un hombre. Sus palabras provocaron que Hilton presentara una denuncia, desencadenando una investigación policial que examinó sus publicaciones anteriores y derivó en cinco cargos por “racismo social” —figura penal que, tras un fallo del Supremo en 2019, incluye la discriminación contra la comunidad LGBT—.
Riesgo de décadas de prisión y vigilancia estatal
Cêpa se enteró por la prensa de que podía enfrentar hasta 25 años de cárcel. En julio de 2024, fue retenida en el aeropuerto de Salvador de Bahía cuando intentaba viajar a España, debido a una alerta vinculada a su pasaporte. Las autoridades, tras revisar su caso, le advirtieron que cumplía criterios de persecución política y la trataron como una disidente en riesgo, escoltándola personalmente hasta el avión y recomendándole no regresar a Brasil.
El camino hacia el asilo político en Europa
Tras meses en una situación de “apatridia”, Cêpa solicitó formalmente asilo en un país europeo no revelado, con el apoyo de la Agencia de Asilo de la Unión Europea. En junio de 2025, su petición fue aceptada, convirtiéndose en la primera brasileña desde el fin de la dictadura militar en 1985 en recibir ese estatus por persecución estatal.
La organización feminista MATRIA Brasil destacó que también es la primera mujer en el mundo reconocida como refugiada política por disentir de la ideología trans. La entidad lamentó que, antes de recurrir al asilo, se agotaron todas las vías políticas internas, incluyendo una reunión con la entonces ministra de la Mujer, Cida Gonçalves, que “no mostró preocupación ni tomó acción alguna”.
Analistas y activistas advierten que este precedente podría multiplicarse, ante un contexto global donde, según ellos, crece la imposición de políticas y discursos que limitan la libertad de expresión en torno al debate sobre sexo y género.
Fuente: LifeSiteNews