El prefecto para la Unidad de los Cristianos a favor de reabrir la puerta a la Misa tradicional

El prefecto para la Unidad de los Cristianos a favor de reabrir la puerta a la Misa tradicional

El cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, expresa su deseo de que el nuevo pontificado revise las restricciones impuestas a la liturgia tradicional. En una entrevista reciente, también abordó las tensiones provocadas por la “Fiducia supplicans”, el ecumenismo con Oriente y la auténtica naturaleza de la sinodalidad.

En una entrevista concedida al historiador Michael Hesemann para kath.net, el cardenal Kurt Koch analizó los principales desafíos y oportunidades del pontificado de León XIV. Aunque reconoció no haber tratado el tema con el Papa, dejó clara su esperanza de que se reviertan las restricciones impuestas por Francisco a la Misa tradicional:

“Me alegraría que encontráramos una buena solución. El Papa Benedicto XVI me convenció de que algo que se ha practicado durante siglos no puede simplemente prohibirse. Eso me convenció. El Papa Francisco ha optado por un enfoque muy restrictivo al respecto. Sin duda, sería deseable reabrir la puerta, ahora cerrada.”

Un Papa cercano al Oriente cristiano

Koch valoró positivamente el inicio del pontificado de León XIV, subrayando su cercanía con el mundo oriental y su amistad con las Iglesias ortodoxas. La visita prevista a Turquía por el 1700 aniversario del Concilio de Nicea es, según Koch, un gesto significativo.

“Tiene una conexión profunda con el mundo oriental”, afirmó el purpurado suizo. Señaló también que León XIV, como antes Francisco, ha mostrado disposición a establecer una fecha común para la celebración de la Pascua entre católicos y ortodoxos, aunque advirtió: “No debe hacerse a costa de nuevas divisiones internas”.

“Fiducia supplicans”, un obstáculo para el diálogo

El prefecto reconoció que la publicación de la declaración Fiducia supplicans ha supuesto un serio obstáculo en el diálogo con las Iglesias orientales. La Asamblea prevista para tratar la mariología fue interrumpida por el debate en torno a ese documento, especialmente en lo relativo a la bendición de uniones irregulares:

“Las Iglesias orientales querían tratar exclusivamente la Fiducia supplicans. También ha habido importantes reservas por parte de la Iglesia católica, especialmente de los obispos africanos. Consideran el documento inaceptable no solo en cuanto a relaciones homosexuales, sino también a la poligamia.”

El ecumenismo según León XIV

Sobre el diálogo con las Iglesias ortodoxas, Koch recordó que el punto central sigue siendo la primacía del Obispo de Roma. Aunque los ortodoxos reconocen a Roma como primado de honor, el debate se centra en qué tipo de autoridad implica dicha primacía.

El cardenal recordó que el Papa Juan Pablo II ya propuso en 1995 desarrollar una forma de primado que fuera aceptable para las demás iglesias cristianas. Actualmente, el Dicasterio ha enviado un documento sobre el tema a diversas confesiones, cuyas respuestas serán evaluadas junto al Papa León XIV.

En cuanto al mundo protestante, destacó que el diálogo continúa a nivel global, especialmente con la Federación Luterana Mundial. El objetivo es avanzar en una lectura conjunta de la Confesión de Augsburgo que permita acercamientos en la comprensión de la Iglesia.

Una sinodalidad católica frente al modelo alemán

Koch también explicó la visión auténticamente católica de la sinodalidad, contrastándola con el controvertido “Camino Sinodal” alemán. Recordó que León XIV se ha definido como discípulo de San Agustín, haciendo suyas las palabras del santo: “Con vosotros soy cristiano, para vosotros soy obispo”.

“La sinodalidad no se opone a la jerarquía; ambas son interdependientes. No hay sinodalidad sin primacía, ni primacía sin sinodalidad. El Papa Francisco siempre ha enfatizado que la sinodalidad no es parlamentarismo. El Papa León continuará en esta línea.”

Unidad con las Iglesias orientales, divisiones entre ellas

Finalmente, Koch reconoció que aunque se avanza en el acercamiento a las Iglesias orientales, nuevas divisiones internas —como el conflicto entre Moscú y Constantinopla o el caso de la autocefalia ucraniana— complican la labor ecuménica. “Roma solo puede actuar como mediadora si las partes lo desean, y por el momento, no es el caso”, lamentó.

La entrevista, extensa y profunda, revela una línea de continuidad doctrinal en temas clave como el ecumenismo, la liturgia y la sinodalidad, pero también señala una apertura cauta y esperanzada hacia la reconciliación con la tradición litúrgica de la Iglesia.

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