Recordando que la festividad del Apóstol Santiago fue celebrada ayer, el arzobispo ha destacado su papel como “nataliz de nuestras peregrinaciones”. No obstante, ha precisado que el sentido cristiano de la peregrinación no se reduce a un objetivo geográfico, sino que debe desembocar en un encuentro con Jesucristo: “Llegar a Compostela y no encontrarse con Cristo es haber hecho una andadura torpe y desorientada”.
En ese mismo espíritu, ha señalado que la peregrinación a Covadonga tiene también “una veta preciosa” y una meta clara: encontrarse con Jesucristo en el santuario mariano asturiano, enclavado en el valle de Lauseva, donde, según ha recordado, “nació un pueblo con clara denominación de origen cristiano”.
El prelado ha descrito los tres días de marcha que esperan a los peregrinos como un recorrido por “parajes azules, tan bellos y frescos”, embellecidos por la creación divina. Su exhortación ha servido como recordatorio del carácter espiritual, comunitario y profundamente eclesial de esta peregrinación, que se ha consolidado como uno de los hitos del calendario católico tradicional en España.
