Bajo bombas y metralla, los cristianos de Gaza repiten: “Nos quedamos con Jesús”

Bajo bombas y metralla, los cristianos de Gaza repiten: “Nos quedamos con Jesús”

Mientras el conflicto en Gaza continúa dejando muerte y destrucción, una pequeña comunidad cristiana resiste entre ruinas, pobreza extrema y bombardeos. “Nos quedamos con Jesús”, es la frase que repiten los fieles refugiados en la Iglesia de la Sagrada Familia, la única parroquia católica en la Franja. Así lo relató el padre Gabriel Romanelli, sacerdote argentino al frente de la parroquia, en una entrevista concedida a EWTN el 24 de julio.

El ataque dejó tres muertos y quince heridos, incluido el propio sacerdote, que sufrió una herida en la pierna. A pesar de la tragedia, Romanelli destacó la firmeza de sus feligreses: “Nadie ha considerado irse. Saben desde el principio que no hay otro lugar. El peligro está en todas partes”.

La parroquia como refugio y centro espiritual en medio del caos

La parroquia de la Sagrada Familia se ha transformado en un refugio para unas 500 personas, en su mayoría cristianos. Los salones del jardín de infancia, primaria y secundaria han sido convertidos en espacios donde conviven entre 10 y 12 personas por aula. Las Misioneras de la Caridad, así como sacerdotes y religiosas del Instituto del Verbo Encarnado, cuidan también a enfermos terminales y discapacitados, incluso musulmanes.

Sin agua corriente ni condiciones higiénicas, y con temperaturas extremas, la situación es crítica. Sin embargo, cada jornada comienza con adoración silenciosa al Santísimo Sacramento a las 7 de la mañana, seguida de oraciones y bendición eucarística. “Es un milagro que los niños puedan rezar por la paz en medio del caos”, expresó Romanelli.

Vida sacramental, oración y catequesis bajo el fuego

Las actividades pastorales han tenido que adaptarse a la situación de guerra. Aunque los juegos y reuniones juveniles fueron suspendidos por seguridad, la vida espiritual no se ha interrumpido. El sacerdote afirmó que la formación catequética continúa de manera modesta, e incluso proyectan películas religiosas cuando hay electricidad. “Mañana veremos la vida de Santa Rafqa”, anunció.

Romanelli insiste en que, pese a los riesgos, la comunidad no se desmoviliza: “Nos quedamos con Jesús”. Esa fe compartida se mantiene viva entre niños, jóvenes y ancianos que asisten cada día a la adoración eucarística como acto de resistencia espiritual.

Iglesia en Gaza: último bastión de caridad y esperanza

Durante la breve tregua de hace cinco meses, la Iglesia logró distribuir ayuda humanitaria a miles de familias. Actualmente, con gran parte de Gaza bajo fuego, “casi no ha entrado ayuda al norte”, denunció el sacerdote. La parroquia, junto con Caritas Jerusalén, opera dos clínicas improvisadas, y la Iglesia mantiene en total diez centros médicos en la Franja, aunque la escasez de suministros limita gravemente su labor.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, logró entrar a Gaza tras los recientes ataques, pero se le impidió distribuir ayuda. “Suplicamos que se permita el ingreso de ayuda humanitaria masiva”, pidió Romanelli. “Aunque algunos camiones sean saqueados, eso no justifica cerrar toda la asistencia. Cuanta más ayuda entra, menos robos hay”.

“Nos quedamos con Jesús”: testimonio cristiano en zona de guerra

A pesar de la violencia y el abandono, la comunidad cristiana en Gaza no renuncia a su fe. “¿Dónde más podríamos ir?”, se pregunta el sacerdote. “Los cristianos aquí siguen diciendo: ‘Nos quedamos con Jesús’”. Una confesión sencilla, firme, que resume el drama y la esperanza de una Iglesia que no se rinde.

En su mensaje final, Romanelli llamó a la comunidad internacional y a los creyentes a orar, decir la verdad con justicia y canalizar su apoyo a través del Patriarcado Latino de Jerusalén. “Cristo sufre ahora en los inocentes. Pero un día, la gloria brillará”, concluyó.

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